TEMPORADA DE ABONO OFM 17/18 /15/

13 06 2018

TC jueves 14|06 20:00h.  viernes 15|06 20:00h.

Abono  nº15

Director: Manuel Hernández Silva

Programa:

G. Mahler
Sinfonía nº 6 en La menor “Trágica”

Audiciones:

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Del Gagliano porteño al Nuevo Mundo de Martín

12 06 2018

Málaga. 08-06-2018.Teatro Cervantes. Temporada de abono OFM. Leticia Moreno, violín Dirección: Diego Martín-Etxebarría. Programa: Obertura para el “Fausto criollo”, op. 19 de A. Ginastera; Las cuatro estaciones porteñas para violín y orquesta, de A. Piazzolla/ L. Desyatnikov y Sinfonía nº 9 en Re menor, op. 95 “Del Nuevo Mundo”, de A. Dvorák.

La recta final de la temporada de abono de la OFM presentaba este viernes uno de esos programas señalados en rojo por su altísimo interés. De esos programas distinguidos tanto para los atriles como para la batuta y no menos para el solista protagonista. Precisamente las obra del concierto poseían la unanimidad del público dado el lugar privilegiado que ocupan dentro del repertorio. En el caso de Dvorák y su sinfonía americana indiscutible pero llegando a Las estaciones de Piazzola se trata ni más ni menos de la toma de posesión dentro del gran catálogo. Pero aún existe una distinción más que es convocar en un escenario a dos artistas de factura nacional disputados por los grandes circuitos internacionales. Éxito consagrado al arte que se sacude marcas y territorios por lo que más importa, la música como razón de ser.

De ida y vuelta fue la seña de identidad del penúltimo abono de la temporada desde la doble perspectiva temporal que ofrecen los cimientos del diecinueve con Dvorák junto a la incorporación de la escuela iberoamericana de la mano de Piazzolla y Ginastera. Dos ejemplos marco de cómo releer y crear desde la misma fuente. Ginastera con Goethe y Gounod y Piazzolla  a través del genio del barroco veneciano bajo una perspectiva radical que apela a la emoción.

Escrita en el año cuarenta y tres, la Obertura para el Fausto criollo en la batuta de Martín-Etxebarría abriría el concierto exponiendo una doble idea por un lado, el eclecticismo estético y por otro, el valor formal de la obra de Ginastera. El director vasco se valdría de esta obertura como prólogo al discurso musical que desarrollaría el programa: rítmo, forma, armonía e incluso evocación.

En contadas ocasiones es posible coincidir con un intérprete respirando su instrumento y esto ocurriría con el Gagliano de Leticia Moreno en el Cervantes. Moreno pasea su último trabajo discográfico protagonizado por el mundo de A. Piazzolla. Imposible ausentarse del instante que dibuja la violinista madrileña introduciendo al auditorio en una espiral emocional. Impresiones que van más allá de lo puramente pictórico o descriptivo para inflamar latidos tan ocultos como la nostalgia o el pudor de los instintos. Proeza o quizás pureza técnica capaz de trascender la dimensión material del conjunto y el escenario para alcanzar la cota del todo visceral y orgánico, respirar música. Esas son la señas del Piazzolla de Leticia Moreno.

Lectura ágil y contrastada la leída por la OFM y la batuta de Diego Martín-Etxebarría de la Novena de Dvorák como broche al programa redondeado en lo musicológico pero también en lo artístico que puso a prueba la disyuntiva se oye y se ve. No sería mala idea que la Filarmónica lo asumiera de una vez.

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Alejandro Fernández 10|06|2018





ESPAÑA EN DANZA

12 06 2018

Málaga. VI Festival de Música de Cámara. 07-06-2018. Teatro Echegaray. Alberto Martos, Eric Silbergerg, Michael Katz, Misha Dacic, Jesús Reina, Anna M. Nilsen, Eleanor K. James, Christopher Schmitt. Programa: obras de J. S. Bach, A. Piazzola, M. Ravel e Isaac Albéniz entre otros.

Con las localidades agotadas la segunda jornada del Festival Internacional de Música de Cámara, que dirigen Jesús Reina y Anna Nielsen, hacia parada en su segunda jornada en la danza española, su influencia y proyección dentro del repertorio reservado para la intimidad de la pequeña formación. Música inspirada en los orígenes dentro de un viaje musical que partía desde la confluencia de Bach hasta la lejana Noruega de la mano de Geirr Tveitt y paradas obligatorias en Ravel o el nacionalismo español encarnado en Albéniz.  

Concierto de intenciones, giros y numerosos cambios de agrupaciones desde el cuarteto para dieciséis cuerdas, el piano a cuatro manos o el cello a solo de Alberto Martos. Precisamente Martos fue el encargado de abrir el recital con la Sarabande de la Suite nº2 de Bach. Cuando el Kantor incluye esta danza -movimiento- en sus obras para instrumento solo ya habían perdido toda su esencia originaria hasta transformarse en un tempo decidamente lento. El chelista granadino puso de relieve esta condición sobre la base de un discurso apoyado en la técnica y la expresión para resaltar todo el color anotado por Bach.

En pleno siglo veinte e inspirado en la evolución de la habanera y el tango como ejemplo de intercambio intercontinental y España en el corazón, el trío formado por Silbergerg, Katz y Dacic (violín, cello y piano respectivamente) se enfrentaron  a Las cuatro estaciones porteñas de Astor Piazzolla que evocan – no sólo en el título- a Antonio Vivaldi si bien el fondo es toda una reflexión estética y sentimental del compositor argentino. Versión -que casualmente también interpreta la OFM en el penúltimo abono junto al violín de Leticia Moreno- descuadrada en el comienzo y que iría levando en su desarrollo hasta llegar al Invierno Porteño con cierto interés.

La segunda parte del programa se iniciaba con el particular juego de espejos entre Ravel, Albéniz y Schchedrin planteando al oyente distintas perspectivas y confrontando las escasas diferencias entre la Habanera y el tango sin olvidar la atención con la que Jesús Reina defiende el repertorio español. El desconocido G. Tveitt fue uno de los momentos sobresalientes del concierto. Mediterráneo, extraído de El Diario de un viajero, sereno y calmo contrastaba con la intensidad y agilidad de Sevilla. Tveitt sirvió de puente a la Rapsodie espagnole de Ravel. Tras el enmarcable Prelude dibujado por Dacic y Schmitt la página raveliana iría creciendo en interés hasta la irrefrenable Feria que cerraba página y  este poliédrico concierto.

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Alejandro Fernández 08|06|2018





TEMPORADA DE ABONO OFM 17/18 /14/

4 06 2018

TC jueves 07|06 20:00h.  viernes 08|06 20:00h.

Abono  nº14

Solista:  Leticia Moreno, violín

Director: Diego Martin Etxebarria

Programa:

I

A. Ginastera
Obertura para el “Fausto criollo”, Op. 9

A. Piazzola/ L. Desyatnikov 
Las Cuatro Estaciones Porteñas (para violín y orquesta)

II

A. Dvorák
Sinfonía nº 9 en Re menor, Op. 95 “Del Nuevo Mundo”

Audiciones:

 

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Verano del ochenta y ocho

31 05 2018

Málaga. 25-05-2018.Teatro Cervantes. Temporada de abono OFM. Dirección: Manuel Hernández Silva. Programa: Sinfonía nº 39 en Mi bemol mayor, K.543; Sinfonía nº40 en Sol menor, K.550 y Sinfonía nº 41 en Do mayor, K. 551 “Júpiter” de W. A. Mozart.

El primero de los tres últimos conciertos de abono de la Filarmónica de Málaga han centrado la atención en la personalidad estética y singular del genio de Salzburgo, especialmente en su tríptico sinfónico que corona los trabajos iniciados en mil setecientos sesenta y cuatro cuando Mozart contaba la edad de ocho años. Dos décadas después y con un margen de semanas entre una y otra, en el ochenta y ocho, el compositor dispone tres ejercicios conducentes a plantear los hitos por los que discurrirá el género en la centuria siguiente de la mano de Beethoven.

Tres sinfonías finales que también han constituido una prueba de músculo para la OFM de mano de su titular Manuel Hernández Silva. En días pasados se apuntaba la madurez formal del conjunto malagueño en cuanto a la manera de entender a Mozart que ha ido evolucionando de un híbrido incomprensible, desnaturalizado unas, descontextualizado otras hasta desembocar en el espacio ideal más natural tanto en plantilla como en ataque sentando la manera de hacer propio este repertorio que hasta estos momentos se resistía. No es sólo éxito personal del actual director artístico del conjunto, también lo es de los profesores que han sabido hilar el discurso mozartiano no como una sucesión de obstáculos sino más bien un todo entrelazado donde cada pieza es piedra clave en la construcción sinfónica.

A pesar de los inexplicables quince minutos de retraso sobre la hora de comienzo y cierto ambiente hostil desde el auditorio -probablemente es este el abono que más interrupciones móviles se hayan sucedido en toda la temporada- hacía su aparición el Nicolae Ciocan como concertino de este programa seguido de Hernández Silva para abordar las páginas escritas por Mozart entre junio y julio de ese crucial verano citado. El adagio-allegro del K. 543 comenzó acobardado desde las primeras cuerdas si bien en el desarrollo del movimiento y los dos motivos que lo atraviesan, advertían del protagonismo de las maderas a lo largo de todo el programa finamente rematadas por unas trompas felizmente inspiradas. El andante como los de la cuarenta y cuarenta y uno caminarían por calzadas serenas e inspiradas señalándolas como espacios destacados del programa. Un sereno menuetto daba paso al firme allegro conclusivo decididamente acobardado entre los primeros violines que aún seguían buscando el escurridizo empaste y la emisión decidida que no siempre estuvo presente en la interpretación. Llegados a Sinfonía 40 el equilibrio dinámico de Hernández Silva gobernaba la nave. Tal es así que el molto allegro de apertura se movió por cauces sólidos y ajustados a la batuta. Destacar nuevamente el importante papel de maderas y las cuerdas graves.

Tras el descanso la sinfonía “Júpiter” protagonizaría toda la segunda parte del abono y en este punto todos los elementos instrumentales apetecían engrasados y ajustados capaces de afrontar con solvencia una página capital del repertorio. Si el monográfico Mozart hubiera constituido un examen para los profesores no todo hubieran sido laureles pero al menos Mozart, el disfrutado en este programa, dista mucho artísticamente de otras sonadas ejecuciones.

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Alejandro Fernández 28|05|2018





Música por Eloubalir

31 05 2018

Málaga. Concierto LIV Aniversario Manos Unidas. 23-05-2018. Teatro Cervantes. Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga. Alba Chantar, soprano. Dirección: José Luis López Antón Programa: Obras de Rossini, Mendelssohn, Mozart, Puccini y Gounod.

Como viene siendo habitual Manos Unidas celebró el pasado miércoles, su tradicional gala benéfica en colaboración con distintas administraciones públicas de la ciudad con el objeto de financiar varias infraestructuras educativo-sanitaria en un pequeño poblado al sur de Senegal. El concierto, sus protagonistas, y el programa seleccionado para la ocasión despertaban la atención desde su anuncio, especialmente por dos nombres la soprano malagueña Alba Chantar y la batuta del maestro López Antón al frente de la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga.

Que la OSPM ha ganado en músculo no es tanto obra de la providencia, como del esfuerzo de los atriles que la forman,  prueba de ello sería la obertura de La Italiana en Argel que abriendo el concierto. Página que atesora desde su estructura sonata todo el color y originalidad del músico de Pesaro. López Antón compartiría protagonismo con las maderas del conjunto -especialmente flautas y oboes- dibujando los conocidos crescendo rossinianos con pulso firme y decidido hasta dibujar con su gesto la fuerza emocional que despierta Rossini.

Iniciada a comienzo de los años treinta del diecinueve en Roma, la opus 90 “Italiana” de Mendelssohn vería su estreno en Londres varios años después. Estructurada en cuatro movimientos, esta sinfonía romántica se caracteriza por la fuerza vital que la alienta desde el conocido allegro de apertura hasta el incisivo finale que la corona. Una de las claves de este trabajo sinfónico se ubica en la profundidad de la cuerda y la capacidad de diálogo con las maderas hasta llegar al bellísimo scherzo interpretado por la Sinfónica de la mano del maestro López gracias también al trabajo expuesto por las trompas. López Antón tampoco descuidó los contrastes tanto en los movimientos extremos acentuados y ágiles (galopante el cuarto aunque formalmente irreprochable) frente al corazón del andante y el tercer tiempo, ejercicios de gusto y sentido musical.

Aunque el concierto se desarrolló sin solución de continuidad, la segunda parte del programa estuvo protagonizada por la soprano malagueña Alba Chantar. Desde su concierto con la JOBA, el pasado diciembre, Chantar sigue evolucionando vocalmente como prueban las cinco arias de Mozart, Puccini, Verdi y Gounod que bastaron para comprobar este hecho y de qué forma, lo tiene todo. Mozart apetecía puro cristal medido y equilibrado, Puccini vigor e interpretación, con Verdi la soprano maneja el registro agudo a antojo y por si fuera poco su fiato en los pianos avanzan una carrera profesional cuyo horizonte más que opciones dibujan grandes puertas. Gounod y el aria de locura de Romeo y Julieta “Je vex vivre” cerraba oficialmente el concierto pero los aplausos obligaron a Chantar a regalar un bis ante un auditorio entregado.

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Alejandro Fernández 25|05|2017





Del Castillo desnuda a Rigoletto

25 05 2018

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XXIX Temporada Lírica

Málaga. TEATRO CERVANTES. Verdi  RIGOLETTO Fabián Lara, Damián del Castillo, Olena Sloia, Christian Díaz, Sandra Ferrández, Manuel Más. Dirección musical: Salvador Vázquez . Dirección de escena: Ignacio García. 20 de mayo

La veintinueve Temporada Lírica del Coliseo malagueño concluía su andadura con el primero de los títulos de la Trilogía popolare, Rigoletto. Primera incursión del músico de Busetto a caballo entre el romanticismo y el realismo incipiente de quien abandona los temas históricos para presentar un mundo al revés o quizás mejor dicho la cara oscura de este. Perspectiva que enfrenta lo grotesco con la fragilidad de unos protagonistas que se alzan como seres desnudos, que sienten y aman. Elementos todos estos que hasta mediados del diecinueve ningún compositor ni libretista habían subido a las candilejas. Verdi y Piave plantean una nueva vuelta estética porticando un nuevo horizonte.

Sobre estos mimbres la incomprensible puesta en escena -interesante en lo formal- de Ignacio García plantea un espacio atemporal, lúgubre que concentra el desarrollo dramático en el elenco solista y coro. Tibia la escenografía de Alejandro Contreras que fuerza al oyente oyente a ubicar los distintos espacios en los que se desarrolla la ópera. Pobre producción a la que nada aporta el vestuario y caracterización y que tan sólo salva el apartado lumínico en la idea de focalizar la atención del espectador. Dicho esto, y después del desfile de esperpentos vividos, años atrás, en el Cervantes más vale tenebrismo y propuestas valientes que flores de pascua contrahechas u orquestas en el foso de veinte miembros.

Salvador Vázquez, director del Coro de Ópera, debutaba en el foso del Cervantes con una partitura plagada también de hallazgos en lo instrumental. Vázquez destaca por su dirección redonda, que explora los contrastes y cuyo resultado es una versión de equilibrios apoyada en una Filarmónica que apetece de ensueño. La batuta malagueña también se ha encargado de la preparación del Coro de Ópera y su resultado no fue otro que un conjunto bien compactado de emisión solvente como ha demostrado desde el Turandot que inauguró la temporada.

Rigoletto  reconcilia a teatro y afición sobre la apuesta del elenco solista, diamante que ha sabido tallar el maestro Vázquez sobre la base del trío solista: Fabián Lara, Damián del Castillo y Olena Sloia. Lara osciló en lo vocal con momentos interesantes aunque en ningún caso resuelto a pesar de las sabidas notas altas finales de aria que en modo alguno pueden justificar una interpretación que de principio a fin debe estar controlada y bien apoyada. La ucraniana Olga Sloia firmó una Gilda de antología sobre un primer acto que iría de la convicción hasta el tercer acto para el recuerdo. Si bien en lo actoral no acabó de convencer, sí lo haría en la especial inclinación para la coloratura que distingue a su registro.

De Oviedo a Málaga el Rigoletto de Damián del Castillo  confirma el ascenso de este barítono. Del Castillo reinaría sobre las tablas del Cervantes puesto que en lo actoral vislumbra buen hacer y en el capítulo canoro posee los mimbres para ocupar plaza dentro de los primeros escenarios. Registro vocal generoso en la emisión, bien apoyado con notas altas bien definidas y marcadas. En otro orden señalar la sólida actuación de la Magdalena Sandra Ferrández junto al Sparafucile de Christian Díaz soberbio en la línea más baja de su registro. Resuelta como nadie Lourdes Benítez encarnó una Giovanna redonda  que supo a poco.

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Alejandro Fernández 09|04|2017

 








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