TEMPORADA LÍRICA TEATRO VILLAMARTA JEREZ 16/17

25 01 2017

LA TRAVIATA

Ópera  en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas (hijo) La dama de las camelias (1852). Estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853

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Producción del Teatro Villamarta

ORQUESTA FILARMÓNICA DE MÁLAGA

CORO DEL TEATRO VILLAMARTA

Dirección de coro: Joan Cabero

Dirección de escena: Francisco López

Dirección Musical: José María Moreno

Reparto:

Violeta Válery: Raquel Lojendio, soprano

Alfredo Germont José Luis Sola, tenor

Giorgio Germont Javier Franco, barítono

Flora Bervoix Marina Pardo, mezzosoprano

Annina Inmaculada Salmoral, soprano

Gastone Joan Cabero, tenor

Marqués D´Obigny David Lagares, Barítono

Barón Duphol Luis Álvarez, Barítono

Doctor Grenvil Ángel Jiménez

Giuseppe Pedro Talavera

Mensajero Javier Barea

Sirviente Rafael Berdún


 





CUARTETO GRANADA. CICLO DSCH

18 01 2017

Integral de los Cuartetos de cuerda de Dmitry Schostakovich. Concierto nº 3

Sala María Cristina 21|01  20:00h.

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Cuarteto Granada

Mario Navas, violín

Emilia Ferriz, violín

Manuel Moreno, viola

Jeremias Sanz, violonchelo

#DSCH  En el transcurso de los próximos cursos académicos completaremos la integral de los 15 Cuartetos de cuerda del genial compositor ruso, Dmitry Schostakovich. Todos ellos tendrán como escenario la “Sala Unicaja de Conciertos Maria Cristina”, en Málaga.

Programa

CUARTETO N. 4,  EN RE MAYOR OP. 83

D. Shostakovich.

Allegretto

Andantino

Allegretto

Allegretto

 

CUARTETO N. 5, EN SI BEMOL MAYOR OP. 92

D. Shostakovich.

Allegro non troppo

Andante

Moderato, Allegretto, Andante

Entradas 10€,





LA MIRADA INDISCRETA

10 10 2016

XXVIII TEMPORADA LÍRICA

Nabucco

Drama lírico en cuatro actos de G. Verdi con libreto de T. Solera

Producción Teatro Cervantes y Telón Producciones

Reparto: Luis Cansino, barítono; Maribel Ortega, soprano; José Antonio García, bajo; María Luisa Corbacho, mezzosoprano; Javier Agulló, tenor; Ángel Rodríguez, bajo

Coro de ópera de Málaga

Orquesta Filarmónica de Málaga

Dirección de escena: Ignacio García

Dirección de coro: Salvador Vázquez Sánchez

Dirección musical: Arturo Díez Boscovich

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Este fin de semana pasado soltaba amarras la veintiocho Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga. En cartel, el primer gran éxito de G. Verdi en el epílogo de su primera etapa creativa previo a los años años de galera. Nos referimos a Nabucodonosor, hoy conocida como Nabucco, estrenada en la Scala de Milán en 1842, con Giuseppina Strepponi en el complicado papel de Abigaille, para la ocasión encarnado por la reveladora mezzosoprano jerezana Maribel Ortega. Todo un acontecimiento en el que convivieron: experiencia,  talento  y marca nacional. Con la caída del telón tras el “tú serás Rey de reyes”  pronunciadas por Zaccaria llegó el más que merecido reconocimiento del auditorio que hizo colgar el “no hay billetes” del Coliseo malagueño días antes.

La cruz, sin embargo, nos muestra que lo que denominan Temporada no es más que un refrito pobre y apresurado por dar algún contenido cara a la galería. Y resulta tan desolador que una puesta en escena como la vivida el pasado domingo tenga que convivir con una Tosca de lata, otro recital más de Arteta, y ya van unos cuantos, para rematar con surtido zarzuelero. No obstante, seguimos quedándonos con las palabras del gerente del teatro que en la presentación de la temporada avanzaba que la programación de la próxima temporada tendría un cambio de rumbo sustancial. Mientras nos tragamos esto lo mejor que podamos deglutir y quizás los vientos cambien casi una década después de las dentelladas que soportó la lírica en Málaga en connivencia de la crisis, la anterior gerencia y el visto bueno del área de cultura del consistorio. Como testigo queda el negro sobre blanco insistentemente señalado año tras año por la crítica especializada.

El Teatro Cervantes nos presentaba Nabucco en coproducción con Telón Producciones con dirección de escena de Ignacio García, que no apreció en los saludos finales, bajo una perspectiva tan original y fílmica que le ha permitido jugar con la  temporalización de la obra hasta trasladar la escena a la actual Siria devastada por la guerra. Todo ello contado desde el ojo indiscreto de una retransmisión en directo al más puro estilo estadounidense capaz de hacer de la guerra, de la muerte, un espectáculo de audiencias. Deseo y poder manejan los hilos de la propaganda, la religión y el control ideológico que encierra la ópera sobre los que triunfan la libertad y el amor. Idea original a la que se pliega el drama sin estridencias, ni alteraciones reseñables en los detalles argumentales.

Una escenografía diseñada por Alejandro Contreras valiente con la imagen y la iluminación como soportes principales. Hasta el lector de diálogos aparecía transformado como sobretítulos de un noticiero. El vestuario jugaba otro papel simbólico, mientras el pueblo de Israel aparecía con vestuario actual, los distintos personajes intervinientes lo hacían con una sencilla insinuación historicista. En este sentido uno de los momentos más impactantes fue la aparición del coro con los reconocibles monos naranja de los presos estadounidenses en conocido Va pensiero. Sobre esbozados elementos contextuales, se levantaba un conjunto de monitores que transformaban la escena en la sala de cualquier hogar convirtiendo al oyente en espectador y un elemento más dentro de la producción. Sencillamente brillante. Destacar la fidelidad de García hacia el libreto tan sólo reinterpretado con elementos irrelevantes como una tableta digital en sustitución al pergamino donde Abigaille descubre que es hija de esclavos y no Nabucco.

Salvador Vázquez Sánchez, recientemente ganador del IV Concurso de Dirección Orquestal de la Orquesta de Córdoba, al frente del Coro de Ópera y Arturo Díez Boscovich en el foso de la OFM daban cuerpo musical al drama. Ambos músicos simbolizan la excelencia de los profesionales de este país. La generación que reclama su lugar a golpe de talento. No había dudas del trabajo presentado por estas dos batutas ya lo habían subrayado la temporada pasada con su propuesta del L’elisir d’amore.

El conjunto coral apetecía demasiado hierático, sin apenas movimiento a pesar del peso tan importante que desarrollan en la obra. Justamente y  consciente de ese calado dentro de la trama, Salvador Vázquez trabajó la línea vocal en conjunto buscando fluidez y empaste en la emisión, hay quien podría disentir en este hecho y prefiere distinguir acentos entre las cuerdas, pero una cosa es el acento y otra el color, técnicamente el trabajo del maestro malagueño apetece cuanto menos razonable máxime cuando llegados Va pensiero la idea practicada cobraba sentido hasta el punto de ofrecernos una lectura creíble y emocionante. No está demás señalar el buen sabor dejado en los concertantes que disemina Verdi a lo largo de los cuatro actos. Ya tenemos por tanto el primer pilar para reconstruir la temporada, aún nos quedan otros dos más.

La OFM no es un caballo cualquiera, como toda orquesta profesional espera el reto que lanza la batuta, no es una cuestión de emisión sino de un momento irrepetible donde haciendo música los atriles se hacen uno, y en ese sentido Díez Boscovich remató la faena desde el foso dictando una lección de pulso y tensión dramática. Plegó la Filarmónica,  coro y solistas, sobre una línea de trabajo sólida y convincente; la prueba más palpable lo apreciamos en la rotundidad de los bronces para acentuar la tensión dramática, la mudulación en las arias solistas y concertantes estableciendo líneas de fuerza entre atriles, cantantes y coro. En pocas palabras, la orquesta acompañó cuando debía y protagonizó en su momento como una pieza más dentro de la producción. En este punto señalamos otro segundo puntal.

Maribel Ortega y María Luisa Corbacho, Abigaille y Fenena junto a Luis Cansino compartirian el peso más importante del elenco solista. Elenco en el que hubo de todo, luces y alguna que otra matización como el movimiento en las tablas, en ocasiones poco claro. Ortega firmó un complicado rol con soltura vocal, generosa en la emisión y resuelta en las notas extremas. Corbacho se deja la piel en el escenario, sin importarle la plaza o el auditorio, brava como ella sola se despachó a Fenena y su habitual rotundidad. Por su parte, Luis Cansino completaba el triángulo dramático con oficio conviviendo interpretación e instrumento caracterizando así la redondez heróica de Nabucco. El bajo José Antonio García encarnando a Zaccaria  y el tenor Javier Agulló como Ismaele blindaron holgadamente sus papeles. No podemos concluir el apartado solista sin hacer mención al breve papel de Olga Bykova a la que esperamos ver trabajando en próximas propuestas en un encaje más sobresaliente, ha tenido su oportunidad y lo ha demostrado. Y finalmente, es en este apartado donde encontramos el último puntal sobre el que construir una temporada lírica creíble.

El lleno del teatro era del todo predecible, el público malagueño no es fácil de embaucar, había ganas e ilusión y como tal lo entendimos. Por nuestra parte hemos señalado los puntos, obvios por otro lado, para tomar en consideración la asfixia de la ópera en Málaga hasta hoy, una razón puramente política que tanto daño le ha causado artísiticamente. Si desde la gerencia del teatro se quiere apostar por el talento, el reseñado es con seguridad la fórmula para el éxito. Tenemos orquesta, coro y un amplio abanico de solistas nacionales y locales.





EL DVOŘÀK DE PASTRANA INICIA LA TEMPORADA

3 10 2016

TEMPORADA DE ABONO OFM 16|17


Concierto abono nº 1.  A.Dvořàk y R. Schumann

Orquesta Filarmónica de Málaga

Director: Manuel Hernández Silva

Solista: Guillermo Pastrana, violonchelo

Programa: Concierto para violonchelo y orquesta, de A. Dvorák y Sinfonía nº 3 en mi bemol mayo, op.97 “Renana”, de R. Schumann

 Teatro Cervantes, viernes 23 de septiembre de 2016

Da la impresión que el cambio en los días de encuentro con la OFM han causado cierta acogida entre el público dada la respuesta que, el primero de los abonos de temporada de la Filarmónica, disfrutaría este pasado jueves y viernes. Las dos páginas que componían el programa algo han debido influir también en la apuesta realizada por el maestro Hernández Silva para iniciar la temporada: por un lado, el color de Dvořàk y Schumann, y por otro, el cello del granadino Guillermo Pastrana junto a un conjunto sólido y confiado.

La lectura del cello de Pastrana y la batuta de Hernández Silva junto a la OFM pudo convencer más o menos al oyente en el plano de la audición como tal del Concierto para violonchelo de A. Dvořàk, pero en la línea argumental defendida por batuta y solista nos presentan la obra con decidido carácter programático. Si a ello sumamos la propia arquitectura de los tres movimientos, independientemente de las referencias de tempo clásicas, vemos que el edificio se erige sobre una sucesión de danzas, cantos e imágenes bohemias.

Guillermo Pastrana no sólo mostró oficio, sino que se mantuvo en una línea discursiva clara, sin emborronar agilidades, acentuando, sin exageraciones, un tono lírico del instrumento que toca; en sus manos adquiere una sonoridad que arrolla. Momentos claves fueron los pasajes escritos para el movimiento central y -sería injusto no apuntarlo- los diálogos entre el violín concertino de Nicolae Ciocan junto a Pastrana llegados al Finale.

Hernández Silva contagió el entusiasmo que profesa por R. Schumann, si en su concierto de presentación con la OFM fue una declaración de intenciones, en la cuarta del compositor romántico, al abordar La Renana destaca el punto de entendimiento entre director y conjunto. La Filarmónica, de principio a fin, desgranó un hilo coherente entre los distintos temas que engarzan los cinco movimientos que articulan esta sinfonía, y los distintos planos sonoros creados por las secciones de la orquesta. El titular modeló la interpretación sobre la claridad de los tiempos, apreciable en los dos motivos extremos, el color que caracteriza cada motivo y el cuidado mostrado por los profesores del conjunto: una cuerda sólida en contraste a unos definitivos bronces, la envidia de cualquier orquesta.

Comienzo, por tanto, ilusionante que sirve de pórtico al equilibrado cartel que nos propone la OFM en el comienzo de esta nueva e intensa temporada de abono.

Alejandro Fernández 25|09|2016

Alejandro Fernández 25|09|2016





EL BARTÓK DE PERIANES: PRIMERA CITA CON LA OFM

18 09 2016

V CICLO LA FILARMÓNICA FRENTE AL MAR

Concierto Nº1

Programa: Danzas de Galanta, de Z. Kodály; Concierto para piano y orquesta nº 3, SZ.119, de B. Bartók y Sinfonía nº 1 en Mi menor, op. 39, de J. Sibelius

Solista: Javier Perianes, piano

Director: Manuel Hernández Silva
Auditorio Edgar Neville, sábado 11 de septiembre de 2016

La temporada de conciertos de la OFM arrancaba, este fin de semana, junto a su director titular Manuel Hernández Silva y el piano de Javier Perianes. En programa tres páginas que encierran buena parte de las esencias del veinte. Autores incomprendidos en su tiempo y sin embargo, la solera, los ha colocado como piezas clave para comprender las múltiples facetas que retratan la primera mitad del siglo pasado. Kodály, Bartók y Sibelius simulan esa pluralidad.

Poco público, menos del esperado, en el arranque de la Filarmónica de Málaga no tanto por el repertorio propuesto por el maestro Hernández Silva, como por la escasa difusión hecha del mismo. Ni tan siquiera la presencia en el escenario de la figura de Perianes pudo remediar la suerte de los encuentros programados dentro del Ciclo La Filarmónica Frente al Mar, que cumple su quinta edición.

Al considerar el papel de Kodály y Bartók resulta inevitable destacar la influencia del trabajo etnográfico realizado conjuntamente por ambos compositores entorno al folclore húngaro. Así, mientras en Bartók las notas poseen un carácter evocador y soldado a los esquemas estructurales de su obra, por el contrario, en Kodály, especialmente en sus Danzas de Galanta una de sus páginas más interpretadas, no esconde la utilización de temas y modos populares. Hernández Silva, sensible a este hecho, centró su lectura precisamente en el carácter tornasolado de la tradición cíngara subrayando los continuos cambios de ritmos sobre un hilo conductor ascendente hasta el Vivace conclusivo.

El tercer concierto para piano de Bartók fue la última partitura realizada por el músico húngaro antes de su muerte, cuyos últimos compases sería añadidos por su discípulo Serly. Los dos planos –orquestal y solista- presentados por el músico continúan el particular tratamiento modal, rítmico y especialmente atemporal que jalonan su catálogo en los que no faltan evocaciones a Debussy. Hernández Silva puso al servicio de Perianes la Filarmónica con un resultado sólido y coherente. Destacar el soberbio motivo central que en palabras del propio Perianes apetece como una de las páginas más desconcertantes y cargadas de emoción de la centuria pasada. El pianista onubense tiene previsto llevar al estudio de grabación este mismo concierto este otoño junto a la batuta de Heras Casado.

Hernández Silva cerraría este primer concierto de la OFM con Sibelius y su Primera Sinfonía, partitura que también tiene previsto interpretar dentro de la temporada de abono de la OCRTVE. Lejos de constituir un primer acercamiento del maestro a la obra, nuevamente la batuta del venezolano dejo clara el dominio y seguridad que le plantean la literatura sinfónica, especialmente posromántica con especial inclinación hacia los grandes nombres de la primera mitad del veinte. Cambios ambientales de abruptas interrupciones forman parte de este brillante trabajo desgranado por la OFM que junto a su director realizaron un trabajo ascendente en la propia arquitectura de la sinfonía pero también en la complicidad con el oyente. Incidir sobre el trabajo de las maderas y la cuerda en los contrastes de tiempo, la percusión y los bronces en los climas y precipicios anotados por Sibelius.

Concierto serio y bien amasado en sus ideas centrales, propio de un conjunto maduro y versátil como es la OFM.

Alejandro Fernández 13|09|2016

Alejandro Fernández 13|09|2016





El más grande, el más extenso para la clausura

23 06 2016

Concierto de abono n15 F. Busoni maxresdefault

 Orquesta Filarmónica de Málaga

Coral Carmina Nova

 Solista: Kun Woo Paik

Director coro: Diego González Ávila

Director: Manuel Hernàndez Silva

Programa: Concierto para piano, orquesta y coro masculino en do mayor BV247, op. 39 de F. Busoni

Minutos antes de las seis de la tarde del pasado sábado, la batuta titular de la Filarmónica de Málaga nos recibía en el Teatro Cervantes para repasar y valorar todo lo acontecido informativa y musicalmente en la temporada que acaba de clausurar la OFM. Hernández Silva confirmaba nuestras sospechas –en parte claro- de la programación realizada, una suerte entre retrato del gran repertorio y la memoria musical. La exégesis necesaria hasta embocarnos a la gran página de Busoni. En un momento de la conversación el solista coreano Kun Woo, con la experiencia de sus setenta años, comenzó a esbozar algunos fragmentos del Concierto para piano. El respeto nos hizo movernos a camerinos pero aquellos retazos sueltos anunciaban el sentido de la apuesta hecha por el director del conjunto más sólido y solvente del actual y controvertido escenario andaluz.

Tenores y bajos de la Coral Carmina Nova, el piano del maestro Kun Woo Paik y la batuta de Manuel Hernández Silva pondrían en los atriles de los profesores de la OFM de una de las páginas más teórica pero sobre todo personal del pasado siglo. Busoni vuelca varios planos que se resumen en un eterno caos sobre la dualidad entre tradición y progreso. En su concierto en do niega el centro de atención al solista para enfrentarlo, sin embargo, a un esfuerzo que trasciende lo puramente técnico, una proeza titánica – nos atrevemos a señalar- fuera de este orden conocido. Sólo la experiencia y el humilde estudio pueden abrir esta partitura a un pianista al que Busoni somete a una exégesis desde Bach a Sibelius pasando por List con paradas irrenunciables en las escuelas alemana e italiana. Todo con la intención de reformular la música conocida hasta comienzos del siglo veinte.

Busoni nos ofreció un primer acercamiento en febrero con la OCNE desde el auditorio nacional y entonces comprendimos poco. El verdadero acercamiento a este concierto viene de la mano de todo aquello que rodeó al compositor. Se trata de un nuevo plano descrito por el músico donde la relación intérprete y oyente pasa de la mera contemplación a la participación activa, una voz más dentro del pautado. Busoni recurre al eterno caos como medio para derribar los muros de lo que había sido la música hasta entonces mirando el futuro como un horizonte sin fronteras. Quizás por eso el Concierto para piano solamente participe de este al incluir a un solista, transformando su contenido en una sinfonía concertarte tal vez por su estructura pentapartita.

Proeza, sin más apelativos, califica el trabajo expuesto por Kun Woo Paik. Su piano desnudo y limpio muestra el virtuosismo más humano consciente de quién asume un legado centrado en el instante, ese momento no visible que tiene más de universal que propio. Sin duda, el estudio de las transcripciones bachinas han abierto al pianista coreano el mundo de Busoni. Así al encarar Woo Paik la gran coda conclusiva dibujó el eterno caos, la verdad divina que todo lo mueve. Y en ese universo las voces masculinas del Carmina Nova, preparadas por Diego Gonzàlez, subrayando el papel humano que no niega el compositor en la partitura.

Toda la temporada ha sido un camino guiado por Hernàndez Silva. La Novena, El Requiem, La Titan o La Décima de Shostakovich, aún sin concebir, confluyen en Busoni. Sin este repertorio fundamental muy probablemente no hubiéramos entendido nada. Hernández lo hizo posible atento a su idea de memoria reflejado en una tensión dinámica de constantes cambios, sobre motivos insinuados. Un salto al vacío con la Filarmónica transformada, más que nunca, en un instrumento sólido, definitivo, capaz de respirar a través de la batuta Hernandez Silva, en ocasiones escurridiza como en el movimiento central, chispeante en All’italiana, e inabarcable en el cierre.

Concluye la temporada con una imagen de nuestro conjunto que supera el ámbito local y sitúa a la OFM como ese gran pórtico al mundo. No hay improvisación en todo esto. La Filarmónica vuelve en septiembre y todos volveremos a ser convocados, de ustedes dependen que la veintisiete tenga más sentido aún si cabe.

Alejandro Fernández 19|06|2016

Alejandro Fernández 19|06|2016





TEMPORADA DE ABONO OFM 15|16

16 06 2016

Concierto de abono nº 15: F. Busoni

TC viernes 17|06 21:00h.  sábado 18|06 20:00h.

Orquesta Filarmónica de Málaga

Coral Carmina Nova

Director: Diego Martínez Ávila

Solista: Kun Woo Paik, piano

Director musical : Manuel Hernández Silva

Programa: 

Concierto para piano, orquesta y coro masculino en Do mayor BV 247,
Op. 39, F. Busoni








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