EL DESAFIO GRANADA: INTEGRAL DSCH

25 01 2016

Cuarteto Granada

Solistas: Mario Navas, violín I, Emilia Ferriz, violín II, Manuel Moreno, viola y Jeremías Sanz, violonchelo.

Programa: cuarteto nº 2 en la mayor , op. 68 y cuarteto nº 8 en do menor, op. 110 de D. Shostakovich

Sala María Cristina, sábado 23 de enero de 2016

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La Sala María Cristina, espacio privilegiado de tantas e importantes citas, acogió este sábado copado de teatro y comparsas al conjunto independiente más relevante del que podemos presumir, el Cuarteto Granada. Navas, Ferriz, Moreno y Sanz, volvieron a convocarnos en la inauguración del proyecto más ambiciosos de los que se han llevado a cabo musicalmente hablando en los últimos años en Málaga. Proyecto que para muchos aficionados apeteció siempre como un sueño inalcanzable, sólo reservado a las grandes apuestas madrileñas o catalanas. Tras las incursiones deThe Beatles song book o The Juliet letters, vuelven con la idea de enfrentarse a un autor tan cubierto de apriorismos como despreciado de la centuria pasada. Su envoltorio soviético ha levantado un muro en occidente, que a fuerza de genialidad se abre paso en el repertorio. La integral de los cuartetos de cuerda de D. Shostakovich vuelven reclamando su trato monumental y el lugar privilegiado que debe ocupar en la música.

Estos cuatro intérpretes desmotarían en el recital, al llenar la María Cristina, dos grandes ideas que planean sobre el repertorio, el gusto y manias que dicen carácterizar a nuestro auditorio. Por un lado, han sido capaces de llenar la mítica sala devolviéndole el protagonismo que nunca ha debido perder en favor del Auditorio del Picasso; y por otro, que hay un público que está por encima de tanto topicazo. La música es música, te gusta o no te gusta, accedes a ella o no, pero no se pordiosea y mucho menos se intenta subyugar sobre cliches que tienen más de imposición que criterio. La fuerza de cuatro amigos que se sientan a hacer música han convertido una ilusión en esa sorprendente realidad que va a ir tomando forma en próximas fechas. Tan sólo un apunte previo más para reforzar la contundencia de nuestra afirmación, esta integral de cuartetos sólo se ha interpretado en su conjunto tres veces en nuestro páis, la última en dosmil uno y en Madrid, avalada por la Fundación Juan March.

Con treinta y dos años Shostakovich, guiado de la mano de Beethoven y Haydn o el propio Tchaikovsky inició lo que con el tiempo se convertiría en el reflejo de toda una vida: sus cuartetos de cámara. Obra que irá evolucionando en un discurso personal y comprometido, dadas las difíciles circunstancias en las que se desarrolló toda su carrera como compositor. Quizás está dificultad, añadida sea la clave para comprender un legado musical que se desliza sobre dos planos y donde la forma ocupa siempre un lugar privilegiado tal y como se observa en los primeros trabajos para el cojunto clásico de cuerdas, en concreto en el Cuarteto en la mayor, sus cuatro movimientos conforman un discurso muy vinculado al carácter autobiográfico que le imprime. A pesar de las influencias, la partitura descubre un equilibrio de potencias entre los instrumentos. Frente a las tensiones del op.110, focaliza la atención en dinámicas oscilantes entre los extremos fortísimo y débil para conseguir un color concertante, ese tono sinfónico tan descarado en el octavo.

La segunda parte la ocupó el Cuarteto en do menor, el octavo de la integral y más divulgado de todos. En la puereza de sus hechuras, nuevamente se tejen los latidos de su creador; juega con el motivo de su acrónimo e incluso se atreve a citar su propio trabajo. El resultado es una página de excepcional valor interpretada en un solo motivo o quizás sea mejor hablar de tiempos enlazados, una sucesión más plegada al discurso interno de la partitura que la forma, diluida en momentos como la gran fuga, en contraste con el vals del allegreto o la inquietante nota mantenida por el primer violín del primer largo.

El Cuarteto Granada se distingue por la solvencia y el cuidado que imprimen a sus trabajos, resalta un sonido que busca la originalidad desde el profundo respeto técnico pero también interpretativo. Prueba de ello fue el recitativo del op. 68, un desafio a la capacidad de mantener la tensión dramática sobre una arquitectura sonora sobria, despejada que se pierde en el horizonte. Algo parecido sucede en el largo final del número ocho, Granada conseguiría desdibujar las notas de ese puñado de compases en un océano de silencio que poco a poco lo va enguyendo, el fundido en negro cinematográfico que Shostakovich conocia perfectamente.

Brillántísimo concierto que supo a fugaz, la formación malagueña por encima de los hitos hizo lo que mejor sabe hacer: música absoluta, música sin etiquetas. Estén atentos a la agenda porque en junio vuelven y tenemos una cita ineludible con estos cuatro músicos.

Alejandro Fernández 25|01|2016

Alejandro Fernández 25|01|2016





HINDOYÁN, AEO Y LA APOTEOSIS DE LA DANZA

30 06 2015

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Concierto Academia Estudios Orquestales Barenboim-Said

Programa: Asturias y Granada, de la Suite Española I op.47 de Albéniz-Guinovart; Mi madre la oca: 5 piezas infantiles, de Maurice Ravel y Sinfonía nº 7 en la mayor, op. 92, de L. v. Beethoven

Dirección Musical: Domingo Hindoyán

Auditorio Edagar Neville, domingo 28 de junio de 2015

La música como valor universal ejerce un sabio magisterio, y no solo estético, dentro del abrigo de esa inagotable herencia de autores que a lo largo de la historia han venido, aún hoy, acrecentándola. Una de estas realidades concretas tiene su foco en la Fundación Barenboim-Said y la Academia de Estudios Orquestales, protagonistas del concierto interpretado en el Edgar Neville, este pasado domingo.

Albéniz, Ravel y Beethoven, músicos separados en el tiempo, distintos en sus planteamientos y a la vez íntimamente relacionados, fueron los protagonistas del más que sobresaliente programa leído por los profesores de la Academia. En el podio, cediendo buena parte del mérito, el director venezolano Domingo Hindoyam. Sin duda, una de las batutas más apreciadas del panorama internacional. No es casualidad por tanto su trabajo en la Ópera Estatal de Berlín, o los programas con el Mozarteum, la Suisse Romande o la Orquesta de Radio France.

Un siglo separa la Séptima de Beethoven de la raveliana Mi madre la oca, distanciadas por el peso de dos escuelas europeas imprescindibles –alemana y francesa- entre las que se inserta el renacimiento de la propia música española. Sin embargo, la depuración del lenguaje o la simplificación del discurso explican los vasos comunicantes que recorren el pasado programa, por lo que finalmente son más las ideas que las unen, que las formas que las separan.

 Obras únicas, atesoradas para la genialidad del conjunto sinfónico, donde la interpretación traspasa los elementos anotados en la mecánica del pentagrama. Si a ello se une el cuidado de la batuta y la entrega del conjunto se revela la diferencia entre interpretación y ejecución, reproducir y sentir. Cada elemento en el engranaje del concierto cobra así sentido: por un lado la técnica, como vehículo artístico y el auditorio, como traductor del discurso.

Albéniz utiliza el folklore no como un elemento costumbrista sino que es el lienzo sobre el que escribe un estilo madurado llamado a ser el referente para una escuela que reaparece desnuda del salón y de los gustos importados. En Granada y Asturias Albert Guinovart, en la orquestación propuesta, muestra el equilibrio entre el respeto a la escritura del autor y el conocimiento del piano transfigurado en orquesta. El director caraqueño da sentido a los distintos planos sobre los que trabaja Guinovart, la continua sucesión de dinámicas cambiantes (quietud, serenidad o el instante capturado) y el peso encomendado a distintos solistas de las secciones. Una buena oportunidad también para conocer más de cerca las posibilidades de distintos componentes de la Barenboim-Said.

La redacción de Mi madre la oca se remonta al año 1908, nuevamente el piano aparece como protagonista y el mundo infantil la excusa del compositor francés  para ahondar en su propio discurso musical, simplificar ideas y mostrar finalmente una partitura libre de convenciones, ausente del tiempo y los moldes de la tradición. La Academia mostró una precisión rigurosa en las entradas, fluyendo sobre la página para finalmente desembocar con exquisita naturalidad en la arquitectura imaginaria que dibuja Ravel en El jardín encantado. Hindoyán marcó tiempos y entradas, el joven conjunto musitó cada cuento.

Poco más de treinta minutos consumió el maestro Hindoyán y la Academia de Estudios Orquestales para resolver una Séptima de Beethoven con la monumentalidad e inagotable originalidad que caracterizan la integral sinfónica beethoveniana. Hermana de la Octava – fueron redactadas en el mismo año- y sin la trascendencia vital que atrapan estos trabajos, nos encontramos a un Beethoven ilusionado pero también preocupado por la forma de ahí el interesante estudio rítmico que atraviesan sus cuatro movimientos. Versión llena de contrastes en los que aflora el conocimiento de la batuta de las cuerdas, a las que dotó de especial atención en cuanto a matices y dinámicas, las maderas, muy precisas y redondas completado por unos bronces chispeantes sin olvidar el difícil papel del timbal.

Conciertos como el vivido este domingo pasado no sólo trasmiten talento y entrega, también dan sentido al esfuerzo creador a través de estos jóvenes atriles que lo siguen mostrando vigente.

Alejandro Fernández 28|06|2015

Alejandro Fernández 28|06|2015





TEMPORADA DE ABONO DE LA OFM 14|15

18 02 2015

Concierto de Abono nº 8 M. Mussorgsky, R. Gliére y P. I. Tchaikovsky

TC viernes 20|02 20:30h. sábado 21|02 20:30h.

Orquesta Filarmónica de Málaga

Solista: Cristina Montes, arpa

Dirección: Josep Vicent

Programa:

Una noche en el monte pelado, M. Mussorgsky
Concierto para arpa y orquesta en Mi bemol mayor, Op.74, R. Glière
Sinfonía nº 5 en mi menor, Op.64, P.I. Tchaikovsky





PROMÚSICA, UN PASEO APASIONADO

17 02 2015

Ciclo de conciertos de la Orquesta Promúsica

 Orquesta Promúsica

Solistas: Alejandro Romero y Javier Claudio Martínez, violines

Director: Javier Claudio

Programa: obras de Malats, Jiménez, Romero, Rutter, Piazzola y Gardel

 Sala María Cristina, sábado 14 de febrero de 2014

Es una circunstancia más de la temporada de conciertos que la habitual sequía de propuestas musicales que se produce en nuestra ciudad tras las fiestas navideñas se alargue hasta bien entrado el mes de febrero. No es extraño que muchos aficionados en estos días deambulemos sin mucho tiento, con cierto sentimiento de abandono. La realidad es que esas otras propuestas que no compiten con los grandes carteles tienen su oportunidad para hacer ver que la música sigue viva, que las propuestas se suceden y, por supuesto, que se puede descubrir un talento nuevo fuera del ámbito de la música profesional. Tal es el caso del proyecto que desde hace ya seis años pilota el catedrático de violín y pedagogo Javier Claudio.

La Orquesta Promúsica, lejos de oportunismos y poses, lleva más allá de las aulas, de los buenos propósitos y las encendidas proclamas un proyecto formativo real y solvente fruto de la insistencia de su figura central, el maestro Claudio. Más de cien conciertos avalan el esfuerzo y estudio de sus jóvenes componentes, que han sabido trasladar de la rigidez de los estudios reglados un formato diferente de aprendizaje donde todos comparten conocimientos. Uno de los resultados de este proyecto, respaldado por Fundación Musical de Málaga, no es otro que una temporada de conciertos en esa gran sala que posee esta ciudad, la María Cristina. A este extenso currículo se unen, además, los dos discos compactos que han dado a conocer, el último de ellos este pasado diciembre, donde recogen obras de compositores tan cercanos a nuestra aportación al repertorio como Emilio Lemberg.

Si el primero de los conciertos tenía como protagonista a Vivaldi y sus Estaciones, la música del viejo continente se mezcla con las aportaciones del otro lado del Atlántico para presentar, en esta segunda cita, un programa de ida y vuelta a caballo entre el siglo diecinueve y veinte. Una prueba más de la versatilidad de este conjunto, capaz de resolver con garantías todo un programa de concierto, sin duda, recomendable tanto por el mencionado repertorio como por la calidad técnica e interpretativa de sus intérpretes.

Joaquín Malats fue el elegido para el estreno de buena parte de la Suite Iberia, de Albéniz; su faceta como pianista ocultó el trabajo que como compositor realizó en su carrera, hasta el punto de convertirse en un desconocido para el gran público. Su Serenata Española, pieza encuadrada en ese cada vez más divulgado movimiento musical del siglo diecinueve español denominado alhambrista, servía de cabecera al recital; en la Serenata se resume el motivo aglutinador del mismo: la música como vehículo de emociones y sentimientos.

Tras las castañuelas de María Victoria Martínez para acompañar al Intermedio del maestro Jiménez, cerraba la primera parte del concierto la Fuga con Pajarillo, del venezolano Adelmaro Romero. La sombra de Bach planeó sobre la sala presentando una pieza de gran valor no sólo en su faceta estructural de fuga a tres voces y su posterior variación, sino también por el interesante material temático empleado por el autor en la partitura.

Canciones irlandesas y escocesas protagonizan la Suite para cuerdas de J. Rutter, en la que la Orquesta Promúsica destacó su carácter contrastante en los cuatro tiempos que la articulan. Los ritmos populares de canciones y danzas se apropiaron de la segunda parte del concierto. Si Rutter presentaba su aportación desde el antiguo continente, Piazzola y Gardel caminaron juntos el resto de velada, completando el interesante viaje propuesto por la formación malagueña. Descubrir a este joven conjunto supone una grata sorpresa por su notable valor técnico, artístico y, especialmente, humano.

Alejandro Fernández 17|02|2015

Alejandro Fernández 17|02|2015





Temporada de abono OFM 11|12

5 10 2011

Viernes 07|10 20:30h.  sábado 08|10 20:00h.

Concierto abono nº 3: Introspección, exhibición

Programa:

Instrospección I, D. Luna (*) 
Concierto para piano y orquesta en Sol mayor, M. Ravel
Sinfonía nº 5 en Si bemol mayor, Op.100, S. Prokofiev

(*) Estreno absoluto. Obra por encargo de la OFM, la Fundación Autor y la AEOS

Director: Jacques Lacombe

Piano: Ingmar Schwindt





OFM TEMPORADA 10|11

28 06 2010

Presentación de la temporada de conciertos de la OFM

El Pasado lúnes 23 de junio fue presenada la próxima temporada de conciertos de la OFM, quince conciertos donde la música del siglo XX tendrá un protagonismo especial. Otra de las particularidades de esta programación es la presencia ya como director musical y artístico de Edmon Colomer. Os reproducimo a continuación la nota de presensa facilitada por el gabinete de prensa de la OFM:

Quince conciertos componen la programación del abono de la temporada 2010/11 de la Orquesta Filarmónica de
Málaga (OFM) que está marcada por la incorporación de Edmon Colomer, nuevo director titular y artístico de la formación musical, que en febrero cumplirá el XX aniversario de su nacimiento, hecho que se conmemorará con un programa netamente español en el que se estrenará una obra de encargo del malagueño Martín Jaime.
Una programación que se acercará  al clasicismo, el romanticismo y el impresionismo y que también hará una inmersión en la música del siglo XX y en el repertorio contemporáneo. Desde el virtuosismo  del violinista malagueño Jesús Reina leyendo a Tchaikovski , en el segundo de los programas titulados “Rusia atávica”, hasta la interpretación de “City Noir”, de John Adams, composición que cerrará el curso en junio con una sesión dedicada a los compositores estadounidenses actuales.
El nuevo ciclo de la OFM presenta una rica variedad de solistas y directores de prestigio internacional y de relevantes obras concertantes y sinfónico-corales. La temporada 2010-2011 estará protagonizada, entre muchos otros, por el que quizá sea el mejor trompa español, Javier Bonet; los prestigiosos pianistas Nelson Goerner y Gülsin Onay; el barítono Iñaki Fresán, y los directores invitados Marco Guidarini, Howard Griffiths, Michael Stern o el ya habitual Juanjo Mena, que se enfrentará al reto de conducir “La canción de la tierra” de Mahler.
Una programación que a los tradicionales conciertos de Navidad y Semana Santa, también sumará los homenajes al ya citado Mahler y Schumann, en sus respectivos aniversarios; que seguirá en la labor de acercar la música clásica a los más pequeños; que mantendrá su estrecha colaboración con el Coro de Ópera de Málaga y la Coral Cármina Nova; y que además, como novedad, incorpora un ciclo de encuentros compuesto por cuatro sesiones, presentados por Edmon Colomer, que bajo el título “Una hora con el maestro”, intentará dar conocer al público distintos aspectos de la programación que ahora se presenta.

Pulse aquí para descargar toda la programación







Sala María Cristina. Temporada 09|10

14 05 2010

Ciclo efemérides 15|05  20:00h.

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Alberto Nosé (Piano)

Monográfico F. Chopin

                 I

Nocturno en do menor, op. póstuma

Nocturno en do menor, op. 48 nº 1

Sonata nº2 en si bemol menor, op.35

                II

vals en la menor, op. póstuma

Vals en la menor, op. 34 nº 2

Barcarola en fa sostenido mayor, op. 60

Polonesa-Fantasía en la bemol, op. 61

Scherzo nº 4 en mi mayor, op. 54








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