GRANADA: DSCH5

24 11 2017

Integral de los Cuartetos de cuerda de D. Shostakovich

Cuarteto Granada

Mario Navas, violín; Emilia Ferriz, violín; Manuel Moreno, viola y Jeremías Sanz, violonchelo

Programa: Cuarteto nº 14, op. 142 en Fa Sostenido Mayor; Cuarteto nº 10, op. 118 en La Bemol Mayor y Cuarteto nº 12, op. 133 en Re Bemol Mayor de D. Shostakovich

Sala María Cristina 18/11 20h.

Lo que parecía un imposible, algo que escapaba de la imaginación, embocaba este fin de semana su recta final. El Cuarteto Granada -esta ilusionante formación malagueña- ha ido construyendo durante dos años su propuesta de la integral de los cuartetos de cuerda de D. Shostakovich. Más allá de la proeza aflora el innegable valor artístico del proyecto, y es que  estos cuatro músicos han conseguido acercar a un auditorio fiel ese monumento musical del siglo veinte  a lo largo de las citas puntuales en la Sala María Cristina. El próximo febrero culminará el ciclo con dos de estos cuartetos que junto a los tres interpretados este sábado cierran el repaso a la integral.

Escrito en 1973 el Cuarteto número catorce sigue la estela de los dedicados al Cuarteto Beethoven, en este caso dedicado a su chelista, de ahí el especial protagonismo que el compositor ruso dedica a este instrumento. De estructura clásica en tres movimientos sigue retratando la personalidad de un músico que sabiendo que está enfermo sigue volcando sus inquietudes e ideas ante un mundo que considera en descomposición. El allegretto inicial cede a la viola la introducción de motivos que con un sentido circular reaparecen en la sección final de este pasaje. En el corazón del cuarteto sugiere Shostakovich un bellísimo adagio de aparente quietud como si tratase de evocar momentos ya vividos y donde el violín primero asume el protagonismo hasta que entra en diálogo con el cello. Cuatro notas punteadas del violín de Mario Navas enlazan con el tercer movimiento que sigue la constante de exposición de temas confiadas al violonchelo.

Diez años antes del cuarteto catorce D. Shostakovich escribe el número diez de la colección que el Cuarteto Granada situó en en el centro del programa pasado. En el corazón de la página el músico sitúa una passacaglia como adagio sobre un motivo confiado de manera obsesiva al cello. En los movimientos anteriores el andante inicial posee en su brevedad marcado carácter introductorio al tiempo obstinado contrastante del Allegretto furioso, magistralmente resuelto y que junto al adagio elevarían la factura de todo el programa.

Volcado hacia la atonalidad, el cuarteto número doce sirvió de cierre de este penúltimo encuentro del ciclo DSCH. Se trata de una obra que retrata a la perfección las cualidades técnicas e interpretativas del Cuarteto Granada. Sonido amplio, cargado de color y técnicamente impecable. Sus dos tiempos pondrían a prueba la capacidad de diálogo entre las cuerdas hostigadas por constantes retos dinámicos, modulaciones sobre una construcción de vocación sinfónica.

logofirma

Alejandro Fernández 2011|2017

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EL LATIDO DE VIVALDI

11 01 2016
Concierto Extraordinario
 Joven Orquesta Barroca de Andalucía
Joven Coro de Andalucía
Solista: Juan Francisco Padilla, tiorba y laud
 Director del coro y musical: Lluís Vilamajó
 Programa: monográfico Antonio L. Vivaldi
Auditorio Edgar Neville, jueves 7 de enero de 2016
La Pala d’Oro de de San Marcos es al incuestionable valor artístico que posee, el testigo del auge y decadencia de la gran republica veneciana. Siglos después de su ejecución asistiría al intento de conservar su influencia y decisión en el punto clave de la producción musical de uno de los compositores más escurridizos y determinantes de la historia de la música. El petre rosso, Antonio Vivaldi, su figura representa el gran pilar de la escuela italiana del período barroco donde nos jugamos junto a otros importantes afluentes el gran repertorio que hoy conocemos.
 Vivaldi es síntesis y genio, una figura atenta a un tiempo y una época cuyo juicio ha aguardado pacientemente su rescate del olvido. Tal vez por esta razón tenga especial valor el último de los programas ofrecidos por la JOBA y el JCA. Si en último de los conciertos de la Joven Orquesta Barroca de Andalucía, en el mes de septiembre, nos centrábamos en los contenidos del siglo de Bach y Haendel, era lógico que esta nueva propuesta del conjunto incidiese en alguna de las tres grandes escuelas, siendo la elegida la italiana con un claro protagonista.
Poco a poco, el personaje de Vivaldi es más conocido y valorado, se aleja de sus sobrexplotadas Cuatro Estaciones para destacar otras facetas artísticas de su catálogo. La condición de sacerdote del compositor veneciano le aventaja en el delicado trabajo del repertorio sacro protagonista del sobresaliente trabajo expuesto tanto por la Joven Orquesta Barroca de Andalucía y el Joven Coro de Andalucía bajo la atenta batuta de Lluís  Vilamajó un repertorio, a pesar del escaso tiempo de preparación, finamente bruñido y de alto nivel técnico sembrando el interés tanto de músicos como de público.
Timbre y efecto forman parte sustancial del escenario sonoro creado en el barroco y el maestro Vilamajó manejaría estos mandos con la suficiente habilidad para acentuar la importancia del texto litúrgico al que pone música Vivaldi pero también destaca el importante valor dramático que encierran estas páginas. Debemos unir la peculiar disposición física del coro con la idea de resaltar el efecto de la emisión, un sonido cercano a esa idea del “estéreo” que ya se practicaba con éxito en la Venecia de la república.
Todos estos mimbres determinarán el repertorio elegido para este último encuentro de la JOBA que se abriría con el Beatus vir RV598, partitura ágil y de pronunciado carácter laudatorio aunque sin incurrir en algarabías corales de corte indeterminado y sin personalidad. Al JCA apreciamos un gran sentido de la medida aunque no todo lo empastado que hubiéramos deseado, un elemento a desbastar. La precipitación sirve de poco al intérprete y el buen hacer es una cuestión de tiempo y escucha. Si en el ágil Beatus vir leído por Vilamajó destacaría la voz de la soprano Irene Garrido en el conjunto vocal del Magnificat RV610 volvería a brillar con luz propia despertando buena parte esos armónicos que posee, aún por exprimir.
La segunda parte comenzaría con una página concertante como el RV113, obra para conjunto de cuerdas que muchos han entendido como sinfonía y sin embargo su forma tripartita declara su estructura de concierto. Nuevamente el músico barcelonés optaría por tiempos muy dinámicos para destacar la frescura y el carácter contrastante entre los motivos extremos frente al movimiento grave central.
En el Gloria en Re mayor, otra de esas partituras sobre las que Vivaldi volverá en distintos momentos, nos encontramos en un punto de síntesis como un recurso más dentro del repertorio de hallazgos que encierra, y que unidos a los propios de la interpretación de JOBA y JCA brindaron momentos realmente brillantes como los números introductorio y el quoniam tu solus sanctus, que precede al incisivo cum sanctus spiritu final pasando por el sobrecogedor et in terra pax o el aria para soprano Domine Deus ejemplarmente expuesta por la soprano Silvia Peña, ejemplo del importante trabajo vocal dirigido por Lluís Vilamajó y resto de profesores.
Este concierto apetece un ejemplo del esfuerzo que intérpretes como los que descubrimos en el escenario del Edgar Neville comienzan a traspasar el ámbito de la simple agenda y llegar a esa capilaridad que ha de ser la cultura entendida como un espacio de encuentro y reflejo de una sociedad abierta al mundo.
Alejandro Fernández 09|01|2016

Alejandro Fernández 09|01|2016





HINDOYÁN, AEO Y LA APOTEOSIS DE LA DANZA

30 06 2015

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Concierto Academia Estudios Orquestales Barenboim-Said

Programa: Asturias y Granada, de la Suite Española I op.47 de Albéniz-Guinovart; Mi madre la oca: 5 piezas infantiles, de Maurice Ravel y Sinfonía nº 7 en la mayor, op. 92, de L. v. Beethoven

Dirección Musical: Domingo Hindoyán

Auditorio Edagar Neville, domingo 28 de junio de 2015

La música como valor universal ejerce un sabio magisterio, y no solo estético, dentro del abrigo de esa inagotable herencia de autores que a lo largo de la historia han venido, aún hoy, acrecentándola. Una de estas realidades concretas tiene su foco en la Fundación Barenboim-Said y la Academia de Estudios Orquestales, protagonistas del concierto interpretado en el Edgar Neville, este pasado domingo.

Albéniz, Ravel y Beethoven, músicos separados en el tiempo, distintos en sus planteamientos y a la vez íntimamente relacionados, fueron los protagonistas del más que sobresaliente programa leído por los profesores de la Academia. En el podio, cediendo buena parte del mérito, el director venezolano Domingo Hindoyam. Sin duda, una de las batutas más apreciadas del panorama internacional. No es casualidad por tanto su trabajo en la Ópera Estatal de Berlín, o los programas con el Mozarteum, la Suisse Romande o la Orquesta de Radio France.

Un siglo separa la Séptima de Beethoven de la raveliana Mi madre la oca, distanciadas por el peso de dos escuelas europeas imprescindibles –alemana y francesa- entre las que se inserta el renacimiento de la propia música española. Sin embargo, la depuración del lenguaje o la simplificación del discurso explican los vasos comunicantes que recorren el pasado programa, por lo que finalmente son más las ideas que las unen, que las formas que las separan.

 Obras únicas, atesoradas para la genialidad del conjunto sinfónico, donde la interpretación traspasa los elementos anotados en la mecánica del pentagrama. Si a ello se une el cuidado de la batuta y la entrega del conjunto se revela la diferencia entre interpretación y ejecución, reproducir y sentir. Cada elemento en el engranaje del concierto cobra así sentido: por un lado la técnica, como vehículo artístico y el auditorio, como traductor del discurso.

Albéniz utiliza el folklore no como un elemento costumbrista sino que es el lienzo sobre el que escribe un estilo madurado llamado a ser el referente para una escuela que reaparece desnuda del salón y de los gustos importados. En Granada y Asturias Albert Guinovart, en la orquestación propuesta, muestra el equilibrio entre el respeto a la escritura del autor y el conocimiento del piano transfigurado en orquesta. El director caraqueño da sentido a los distintos planos sobre los que trabaja Guinovart, la continua sucesión de dinámicas cambiantes (quietud, serenidad o el instante capturado) y el peso encomendado a distintos solistas de las secciones. Una buena oportunidad también para conocer más de cerca las posibilidades de distintos componentes de la Barenboim-Said.

La redacción de Mi madre la oca se remonta al año 1908, nuevamente el piano aparece como protagonista y el mundo infantil la excusa del compositor francés  para ahondar en su propio discurso musical, simplificar ideas y mostrar finalmente una partitura libre de convenciones, ausente del tiempo y los moldes de la tradición. La Academia mostró una precisión rigurosa en las entradas, fluyendo sobre la página para finalmente desembocar con exquisita naturalidad en la arquitectura imaginaria que dibuja Ravel en El jardín encantado. Hindoyán marcó tiempos y entradas, el joven conjunto musitó cada cuento.

Poco más de treinta minutos consumió el maestro Hindoyán y la Academia de Estudios Orquestales para resolver una Séptima de Beethoven con la monumentalidad e inagotable originalidad que caracterizan la integral sinfónica beethoveniana. Hermana de la Octava – fueron redactadas en el mismo año- y sin la trascendencia vital que atrapan estos trabajos, nos encontramos a un Beethoven ilusionado pero también preocupado por la forma de ahí el interesante estudio rítmico que atraviesan sus cuatro movimientos. Versión llena de contrastes en los que aflora el conocimiento de la batuta de las cuerdas, a las que dotó de especial atención en cuanto a matices y dinámicas, las maderas, muy precisas y redondas completado por unos bronces chispeantes sin olvidar el difícil papel del timbal.

Conciertos como el vivido este domingo pasado no sólo trasmiten talento y entrega, también dan sentido al esfuerzo creador a través de estos jóvenes atriles que lo siguen mostrando vigente.

Alejandro Fernández 28|06|2015

Alejandro Fernández 28|06|2015





ORQUESTA DE LA ACADEMIA DE ESTUDIOS ORQUESTALES BARENBOIM-SAID

5 06 2015

28|06 21:00h. Auditorio Edgar Neville

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Orquesta de la Academia de estudios orquestales Barenboim-Said

Director: Domingo Hindoyan

Programa:

I.

Isaac Albéniz (1860-1909) | Albert Guinovart (1962- )

Suite española nº 1 op. 47 (selección)

Asturias

Granada

Maurice Ravel (1875-1937)

Ma Mère l’Oye: 5 pièces enfantines

II.

Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Sinfonía nº 7 en la mayor, op. 92

 

Afanarse, buscar, encontrar y no rendirse encuentran su cenit en las tres obras de este programa, donde el arco temporal de un siglo recorrerá: los sólidos pilares beethovenianos, la abstracción del color en Ravel y la puesta de largo del nacionalismo español con Albéniz.

Aunque originariamente fueron cuatro los títulos de la Suite Española, adiciones posteriores la definirán en ocho cuadros. El carácter plástico y palpitante de las suites albeniciana han atraído a otros compositores como Albert Guinovart, último autor en adentrarse por las entrañas de esta música hoy universal. La reposada sensualidad de Granada, contrasta con las dinámicas cambiantes en Asturias; el músico barcelonés conduce al conjunto a través de la escritura pianística original y los reflejos mismo del genio.

Los efectos sonoros se entrelazan con la determinación para construir un lenguaje desnudo, destilado… capaz de recrear el mundo onírico de los cuentos escogidos en Ma Mère l’Oye. Su estructura, a caballo entre el neoclasicismo y el impresionismo, presenta a Ravel como uno de los grandes orquestadores del siglo XX.

Beethoven nos introduce, con la séptima sinfonía, en una página de estudiado sentido rítmico. Ahonda en el límite mismo de la forma, ensanchada en los cuatro tiempos que la articulan;  contrasta, notablemente, con la pureza clásica planteada en la coetánea octava. El agudo vivace da paso a un lento grave que es en realidad un allegreto cargado de melancolía, el scherzo penetrante sirve de puente al estallido del finale.

Cómo en el Ulises, de Tennyson, el concierto nos desvela corazones heroicos, de voluntad decidida, conscientes que sus frutos vendrían de las generaciones futuras.

 

El precio de la entrada es de 10€ más gastos de distribución. Adicionalmente, la Fundación Barenboim-Said ofrece un descuento del 50% a las personas menores de 25 años, discapacitadas o jubiladas. www.malagaentradas.com





TEMPORADA DE ABONO OFM 10|11

14 04 2011

Concierto abono nº 10: Semana Santa

Jueves 14|04 21:00h. viernes 15|04 21:00h.

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Programa

Veni, veni, Emmanuel (para coro a capella),  Z. Kodály
Veni, veni, Emmanuel (para percusión y orquesta),  J. MacMillan
Requiem, Op.48,  G. Fauré

Solistas
Percusión:  Juanjo Guillem
Soprano:  Raquel Andueza
Barítono:  Iñaki Fresán

Coral Carmina Nova
Director:  Javier Serrano

Director:   Edmon Colomer





Diccionario Harvard de la música Randel, Don Michael (ed.)

15 02 2010

Diccionario Harvard de música / Don Michael Randel (ed.) ; versión española de Luis Carlos Gago. — 4ª ed. — Madrid : Alianza, 2009
1209 p. ; 26 cm. — (Alianza diccionarios)
D.L. M 32814-2009
ISBN 978-84-206-9765-9

Música-Diccionarios (+)
Randel, Don Michael

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Basado en los estudios musicológicos más recientes y completamente actualizado, el Diccionario Harvard de música contiene extensos artículos sobre la música de este siglo, incluyendo el jazz y el rock, así como la música dodecafónica, serial y aleatoria; entradas exhaustivas sobre la música de África, Asia, América Latina y Oriente Próximo, y sobre todos los estilos y formas de la música occidental, además de descripciones de los instrumentos musicales y su evolución histórica. Los artículos enciclopédicos alternan con entradas más breves de referencia rápida, concisas y claras, pero con los detalles técnicos necesarios. Completan el texto más de 220 ilustraciones y 250 ejemplos musicales. Sus más de 6.000 entradas, escritas por especialistas de cada ámbito y rigurosamente editadas por Don Randel, hacen de este diccionario una obra de referencia indispensable para músicos, estudiantes de música y amantes de la música.








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