XXIX Temporada Lírica Teatro Cervantes

30 10 2017

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Turandot

Drama lírico en tres actos y cinco cuadros de Giacomo Puccini con libreto de G. Adami y R. Simoni, basado en la fábula homónima de C. Gozzi. Estrenado en el Teatro alla Scala de Milán, el 25 de abril de 1926.

Producción musical: Teatro Cervantes de Málaga
Producción escénica: Teatro de la Maestranza de Sevilla con escenografía y vestuario basados en una idea de Jean-Pierre Ponelle, actualizados por el Teatro de la Maestranza.

Reparto:

Turandot  Othalie Graham, soprano
Calaf  Eduardo Sandoval, tenor
Liù  Ruth Rosique, soprano
Timur  Felipe Bou, bajo
Ping  Antonio Torres, barítono
Pang  Emilio Sánchez, tenor
Pong Luis Pacetti, tenor
Mandarín Juan Manuel Corado, barítono
Altoum Cipriano Campos, tenor

Orquesta Filarmónica de Málaga
Escolanía Santa María de la Victoria
Coro de Ópera de Málaga

Dirección de escena: Emilio López
Director del coro: Salvador Vázquez
Director de la escolanía: Narciso Pérez del Campo
Dirección musical: Arturo Díez Boscovich

Enlaces de interés
Libreto (original en italiano y traducción al español)

Discografía recomendada:
http://www.operadis-opera-discography.org.uk
http://www.operamania.com/

Audiciones

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Scarpia eclipsa a Tosca

1 03 2017

XXVIII Temporada Lírica

Tosca

Ópera en tres actos de Giacomo Puccini sobre libreto de G. Giacosa y L. Illica
según la obra homónima de V. Sardou.

Producción Ópera 2001 en coproducción con la Ópera de Massy

Solistas:  Melanie Moussay, soprano; David Baños, tenor; Paolo Ruggiero, barítono; August Metodiev, bajo; Matteo Peirone, bajo; Nikolay Bachev, bajo y Dimiter Dimitrov, tenor

Orquesta Sinfónica y Coro Ópera 2001

Escolanía Santa María de la Victoria

Dirección de escena: Roberta Mattelli
Dirección Escolanía: Narciso Pérez del Campo
Dirección musical: Martin Mázik

Literalmente curados de espanto de las descabaladas e intencionadas propuestas de la compañía Òpera 2001, el segundo título programado para la temporada lírica del Cervantes nos acercaba a la ciudad eterna como fondo, y el drama de Tosca como protagonista, este pasado fin de semana entre tunos y chirigotas. Debemos reconocer la predisposición antes de ocupar la butaca pero hay ocasiones que suceden pequeños milagros domésticos, y decimos domésticos porque quien juega con fuego es muy probable que acabe dañado y ofuscando a quien lo contempla. En líneas generales podemos resumir este montaje como entretenido y aunque pueda apetecer un eufemismo en muchos momentos vivimos extremos entre la hilaridad y la admiración, a partes iguales.

Volvieron los primitivos rudimentos escénicos de tan ínclita compañía con la dirección escénica de Roberta Matteli a la que reconocemos el mérito de recrear un espacio con cuatro cacharros no sin alguna extravagancia como bendecir con una descomunal cruz alzada al final del primer acto o caracterizar en estilo imperio a una sobreentendida Tosca revestida de brocados y terciopelos. En fin, nada que no hayamos visto en otras ocasiones.

Cuando escuchamos las grabaciones es de Florence Foster Jenkins, más allá del propio hallazgo musical, pasa desapercibido el paciente y enorme talento musical del pianista acompañante. Es precisamente este hecho lo que destaca cuando el maestro Martin Mázik puede llegar a conseguir de la Orquesta y Coro Òpera 2001, de apenas cincuenta efectivos entre orquesta y coro. Mázik consigue hacer al menos profesionalmente decente lo que bajo ningún concepto despliega la entidad sonora de un drama pucciniano, aunque sí recrea. Con una banda y cuatro cuerdas la cosa da para lo que da y es de agradecer que el señor del maletín no salga del teatro como el gallo de Morón por parte del auditorio.

Pero oh milagro! Y de los gordos, cuando apareció en escena Paolo Ruggiero empezó el drama, la lección y la madurez vocal y artística. Ruggiero encarnó el despiado rol de Scarpia, el polo opuesto a la fragilidad vocal defendida por una Tosca excesivamente trasparente con algo de interés en el vissi d’arte donde le apreciamos un mayor control del fraseo. Otro punto de interés lo encontramos en el papel de Caravadossi defendido por un interesantísimo David Baños que poco a poco gana enteros en la escena.  Trasmitió la predilección por el personaje con credibilidad y entrega a pesar de la huidiza Moussai. No obstante, por el simple hecho de escuchar a este trío solista mereció asistir a la propuesta escénica de la controvertida  Òpera 2001. Por cierto, vuelven pronto.

logofirma

Alejandro Fernández 27|02|2017





XXVIII TEMPORADA LÍRICA 17|18

21 02 2017

TOSCA

Ópera en tres actos de Giacomo Puccini sobre libreto de G. Giacosa y L. Illica
según la obra homónima de V. Sardou.Producción

TC  sábado 25|02 20:00h. domingo 26|02 19:00h.

Ópera 2001 en coproducción con la Ópera de Massy

Orquesta Sinfónica y Coro Ópera 2001
Escolanía Santa María de la Victoria

Elenco:
Solistas: Melanie Moussay / Michelle Francis Cook/ Chrystelle di Marco,
David Baños / Eduardo Sandoval / Javier Palacios, Giulio Boschetti /
Paolo Ruggiero / Julien Veronese, August Metodiev…
Dirección de escena: Roberta Mattelli
Dirección Escolanía: Narciso Pérez del Campo
Dirección musical: Martin Mázik – Dominique Rouits

 

+ info.

TEATRO CERVANTES





TEMPORADA LÍRICA TEATRO VILLAMARTA JEREZ 16/17

25 01 2017

LA TRAVIATA

Ópera  en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas (hijo) La dama de las camelias (1852). Estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853

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Producción del Teatro Villamarta

ORQUESTA FILARMÓNICA DE MÁLAGA

CORO DEL TEATRO VILLAMARTA

Dirección de coro: Joan Cabero

Dirección de escena: Francisco López

Dirección Musical: José María Moreno

Reparto:

Violeta Válery: Raquel Lojendio, soprano

Alfredo Germont José Luis Sola, tenor

Giorgio Germont Javier Franco, barítono

Flora Bervoix Marina Pardo, mezzosoprano

Annina Inmaculada Salmoral, soprano

Gastone Joan Cabero, tenor

Marqués D´Obigny David Lagares, Barítono

Barón Duphol Luis Álvarez, Barítono

Doctor Grenvil Ángel Jiménez

Giuseppe Pedro Talavera

Mensajero Javier Barea

Sirviente Rafael Berdún


 





UN SUEÑO LLAMADO ARTETA Y BROS

8 11 2016

XXVIII TEMPORADA LÍRICA

RECITAL DE AINHOA ARTETA Y JOSÉ BROS

Solista: Marco Evangelisti, piano

Programa: Obras de I. Albéniz, F. Tosti, G. Puccini, F. Cilea, G. Bizet; J. Ovalle, J. León, Jaime Ovalle, Carlos Gustavino, F. Barbieri…

Teatro Cervantes, domingo 6 de Noviembre de 2016

La lírica posee latido propio, una cadencia que provoca sentimientos a veces encontrados en el oyente pero siempre con la misma afinidad, ese deseo de búsqueda de la belleza pura en la doble dirección que se establece entre el solista y el oyente. De esta forma aun siendo similar es siempre diferente y no siempre cala de igual manera. El pasado domingo tuvo mucho de esta idea, poco de distancia y en absoluto indiferencia. José Bros, Ainhoa Arteta y el piano acompañante de Marco Evangelisti dieron luz al cielo plomizo del Cervantes cuando hablamos de la lírica, la canción o la romanza de zarzuela, un género este último tan nuestro que hasta el propio teatro se ha permitido renunciar a su producción desde hace años.

Hay una cosa buena en todo esto, y es que la nueva gerencia pudo comprobar en primera persona la capacidad de convocatoria que poseen dos figuras como las que nos han visitado. Todos reivindicamos una temporada con títulos y solistas concretos, veraces y solventes donde también cabe un ciclo de recitales líricos, con continuidad durante la temporada, pero sobre todo que posea el efecto llamada de Arteta y Bros. Tampoco estaría de más el formato de gala junto a la OFM que si bien no tiene la libertad plástica del piano atiende, por otro lado, una demanda real y constatable.

Con el Cervantes hasta arriba inauguraba el recital Arteta con una selección de las Seis Baladas Italianas de I. Albéniz en las que la soprano vasca supo destacar la esencia belcantista y schumaniana que impregnan estas canciones de juventud del músico español. Páginas que en la voz de la soprano resultan maleables y evocadoras. José Bros, a punto de cumplir su primer cuarto en la escena, apostaría por Tosti que de alguna forma mantenía la esencia de la canción italiana inaugurada por Arteta.

Tras las canciones españolas e italianas llegaría el capítulo dedicado al verismo de Puccini, Cilea y Bizet con su inmortal Carmen en los que ambos solistas brillarían con luz propia en el duo Parle-moi de ma mère! Antes Arteta dibujaría un Vissi d’arte cargado de emoción. Puccini se pliega en la voz de la soprano hasta transformarse en un cuadro lleno sensibilidad donde la cantante española se maneja con soltura y resolución, el instrumento que posee más allá de su capacidad técnica, conmueve. Fue el instante de los primeros bravos hasta el duo de Bizet donde las voces de Bros y Arteta marcarían uno de los puntos sobresalientes del recital.

La segunda parte del concierto de ambos solistas tendría como protagonista indiscutible nuestro género con romanzas y dúos que elevarían el tono con momentos difícilmente olvidables. Destacar la romanza La paloma de Barbieri por Arteta o Bella enamorada de Soutullo y Vert por Bros. Los inacabables aplausos serían correspondidos con tres bises en los que no faltó el aria de la O soave fanciulla que concluye el primer acto de la Boheme y puso el broche a una tarde difícilmente olvidable.

Alejandro Fernández 08|11|2016

Alejandro Fernández 08|11|2016





La música ha de tener la misma importancia que las ciencias

8 11 2016

Entrevista con el tenor Barcelonés José Bros

El cantante protagoniza hoy un esperado recital junto a Ainhoa Arteta dentro de la Temporada Lírica del Cervantes. El tenor catalán que lleva media vida dedicado a la música y a la ópera asegura que sus 25 años de trabajo son el resultado de mucha dedicación.

Celebra su primer cuarto de siglo en escena. Mantener una carrera al más alto nivel durante tanto tiempo no es fruto de la suerte.
Es, sobre todo, el resultado de mucho estudio y dedicación, pero también de estar atento al instrumento que es la voz, estar pendiente a cómo se desarrolla uno como persona, el físico… Encauzar cada momento en el que te encuentras. Personalmente pienso que no se trata tanto de cómo se aguante o se lleve. Estoy en mi mejor momento, me queda, si me lo permite, mucha cuerda. No se trata tanto de una madurez artística como la madurez personal. Pero lo único que puedo decir es que han pasado muy rápidos todos estos años. Quizás porque cuando uno se levanta cada mañana y piensa «voy hacer lo que me gusta», no hay en ello sacrificio alguno.

¿Cómo evalúa la nueva generación voces nacionales?
Tenemos grandes voces en este país, siempre ha sido así. Cuando empecé daba la sensación de que existía un abismo entre mi generación y la de Jaime Aragall, José Carreras, Domingo, como si hubiese un eslabón perdido. Hoy casi que se solapan, y es algo muy bonito pero a la vez preocupante: va todo tan rápido y la vida es ya de por sí tan acelerada. Creo que el cantante que desea hacer una carrera debe dilatar en el tiempo la voz, cuidando sus descanso, atento a lo que llamo mi laboratorio de la voz. Las nuevas voces podrían ir por esta línea, trabajar intensamente sin dejarse arrastrar por las prisas, el marketing, el ego personal, siendo consciente del valor de ese gran recurso que es su voz y tratando que dure muchos años. Estas generaciones nuevas salen muy bien preparadas pero después hay que sostener lo que conlleva una carrera que es muy intensa, con una presión muy fuerte.

Su repertorio supera holgadamente el medio centenar, y se ha convertido por su evolución vocal en un tenor lírico. Tampoco faltan las incursiones a la caza de nuevos repertorios que descubrir. ¿Es una forma personal de decir qué, cómo, cuándo y dónde?
Sin lugar a dudas, tengo la suerte de poder ofrecerle a mi voz lo que considero en cada momento más oportuno y en la voz no sólo está el instrumento, esta todo tu cuerpo, toda tu mente, deseos, las inquietudes que llevas dentro. He disfrutado de una evolución natural de mi instrumento cuidándolo siempre y ofreciéndole las obras que unas por deseo y otras porque eran más convenientes para abordar con mi voz. La evolución ha pasado de lírico ligero a lírico puro, no pretendo en ningún momento ser spinto. Sería como engañarme a mi mismo, debo ser honesto principalmente conmigo y con mi trabajo para poder transmitir honestidad, profesionalidad y buen hacer. No pretendo firmar ningún récord pero como intérprete también tengo inquietudes y es bueno poderlas desarrollar.

Si el lunes se acompañaba usted de la ORCAM hoy lo hace con el piano de Marco Evangelisti  junto a Ainhoa Arteta, otra de las grandes de la escena. ¿Dónde se siente más cómodo, el lied, la zarzuela, la ópera??
Los distintos géneros que he cultivado me han aportado muchísimo pero también tengo que decir que en mi trayectoria, aunque el mayor repertorio es operístico, dedico mucho tiempo también al recital. Me gusta incorporar canciones en las cuales poder disfrutar de momentos placenteros tanto propios como para el público. Estoy ahora terminando de montar La bella Molinera, que requiere también una gran madurez lingüística, campos menos visitados pero que me gustaría explorar. El recital a piano es algo especial. Puedo decirle que el concierto de hoy recoge un repertorio muy interesante, contando con el acompañamiento de uno de los mejores en este género, Marco Evangelisti. Me une a él una relación de veinte años, es mi repertorista habitual. Hemos trabajado muchas óperas y recitales por lo que la complicidad es absoluta. Confeccionamos juntos los distintos programas.

Hablemos del programa del Cervantes. Hay un poco de todo: Puccini, Bizet, Gustavino, Moreno Torroba… ¿Qué pretenden?
Queremos retratar la diversidad de los distintos géneros que cultivamos. En este caso, con Ainhoa hemos seleccionado dúos plegados a nuestras características vocales y que nos apetecía compartir. El dúo que abordamos de Carmen no lo habíamos pasado anteriormente pero otras piezas sí. El público va a poder disfrutar y nosotros también, porque los recitales a piano nos dan mucha libertad para programar. Ainhoa y yo hemos compartido muchos momentos y pensamientos, maneras de abordar el repertorio; queremos acercar a los oyentes obras distintas que es lo que te permite el recital. Quien no sea de lírica puede disfrutar más de la zarzuela y saborear también la canción italiana, la española o tal vez con las melodías que va a desgranar Ainhoa. Esa variedad sólo te la permite un recital.

¿Piensa que el público más joven ve con distancia el género lírico? Tal vez los nuevos formatos en grandes salas es una forma de acercar nuevos aficionados… ¿Le preocupa esta cuestión?
El público debe partir de la inquietud y nosotros debemos darle proximidad. Creo que es una cuestión de base, debe llegar desde la escuela. De hecho hay muchos teatros que tienen ya una programación específica en esta línea y que gozan de programas pedagógicos en los que se acerca este mundo. Hay que cuidar el público del futuro porque hay medios para hacerlo y en ellos entran los medios audiovisuales, poseen un papel importantísimo. Hay que dar facilidades en este sentido, hacerlo atractivo, cercano. Lo deseable sería que ese relevo que menciona no sólo de artistas sino de público generacional fuese más rápido. La música tiene que tener la misma importancia que las matemáticas, la física o las ciencias. Es maravilloso poder entender la música y entrar en ella.

Alejandro Fernández 06|11|2016

Alejandro Fernández 06|11|2016





LA MIRADA INDISCRETA

10 10 2016

XXVIII TEMPORADA LÍRICA

Nabucco

Drama lírico en cuatro actos de G. Verdi con libreto de T. Solera

Producción Teatro Cervantes y Telón Producciones

Reparto: Luis Cansino, barítono; Maribel Ortega, soprano; José Antonio García, bajo; María Luisa Corbacho, mezzosoprano; Javier Agulló, tenor; Ángel Rodríguez, bajo

Coro de ópera de Málaga

Orquesta Filarmónica de Málaga

Dirección de escena: Ignacio García

Dirección de coro: Salvador Vázquez Sánchez

Dirección musical: Arturo Díez Boscovich

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Este fin de semana pasado soltaba amarras la veintiocho Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga. En cartel, el primer gran éxito de G. Verdi en el epílogo de su primera etapa creativa previo a los años años de galera. Nos referimos a Nabucodonosor, hoy conocida como Nabucco, estrenada en la Scala de Milán en 1842, con Giuseppina Strepponi en el complicado papel de Abigaille, para la ocasión encarnado por la reveladora mezzosoprano jerezana Maribel Ortega. Todo un acontecimiento en el que convivieron: experiencia,  talento  y marca nacional. Con la caída del telón tras el “tú serás Rey de reyes”  pronunciadas por Zaccaria llegó el más que merecido reconocimiento del auditorio que hizo colgar el “no hay billetes” del Coliseo malagueño días antes.

La cruz, sin embargo, nos muestra que lo que denominan Temporada no es más que un refrito pobre y apresurado por dar algún contenido cara a la galería. Y resulta tan desolador que una puesta en escena como la vivida el pasado domingo tenga que convivir con una Tosca de lata, otro recital más de Arteta, y ya van unos cuantos, para rematar con surtido zarzuelero. No obstante, seguimos quedándonos con las palabras del gerente del teatro que en la presentación de la temporada avanzaba que la programación de la próxima temporada tendría un cambio de rumbo sustancial. Mientras nos tragamos esto lo mejor que podamos deglutir y quizás los vientos cambien casi una década después de las dentelladas que soportó la lírica en Málaga en connivencia de la crisis, la anterior gerencia y el visto bueno del área de cultura del consistorio. Como testigo queda el negro sobre blanco insistentemente señalado año tras año por la crítica especializada.

El Teatro Cervantes nos presentaba Nabucco en coproducción con Telón Producciones con dirección de escena de Ignacio García, que no apreció en los saludos finales, bajo una perspectiva tan original y fílmica que le ha permitido jugar con la  temporalización de la obra hasta trasladar la escena a la actual Siria devastada por la guerra. Todo ello contado desde el ojo indiscreto de una retransmisión en directo al más puro estilo estadounidense capaz de hacer de la guerra, de la muerte, un espectáculo de audiencias. Deseo y poder manejan los hilos de la propaganda, la religión y el control ideológico que encierra la ópera sobre los que triunfan la libertad y el amor. Idea original a la que se pliega el drama sin estridencias, ni alteraciones reseñables en los detalles argumentales.

Una escenografía diseñada por Alejandro Contreras valiente con la imagen y la iluminación como soportes principales. Hasta el lector de diálogos aparecía transformado como sobretítulos de un noticiero. El vestuario jugaba otro papel simbólico, mientras el pueblo de Israel aparecía con vestuario actual, los distintos personajes intervinientes lo hacían con una sencilla insinuación historicista. En este sentido uno de los momentos más impactantes fue la aparición del coro con los reconocibles monos naranja de los presos estadounidenses en conocido Va pensiero. Sobre esbozados elementos contextuales, se levantaba un conjunto de monitores que transformaban la escena en la sala de cualquier hogar convirtiendo al oyente en espectador y un elemento más dentro de la producción. Sencillamente brillante. Destacar la fidelidad de García hacia el libreto tan sólo reinterpretado con elementos irrelevantes como una tableta digital en sustitución al pergamino donde Abigaille descubre que es hija de esclavos y no Nabucco.

Salvador Vázquez Sánchez, recientemente ganador del IV Concurso de Dirección Orquestal de la Orquesta de Córdoba, al frente del Coro de Ópera y Arturo Díez Boscovich en el foso de la OFM daban cuerpo musical al drama. Ambos músicos simbolizan la excelencia de los profesionales de este país. La generación que reclama su lugar a golpe de talento. No había dudas del trabajo presentado por estas dos batutas ya lo habían subrayado la temporada pasada con su propuesta del L’elisir d’amore.

El conjunto coral apetecía demasiado hierático, sin apenas movimiento a pesar del peso tan importante que desarrollan en la obra. Justamente y  consciente de ese calado dentro de la trama, Salvador Vázquez trabajó la línea vocal en conjunto buscando fluidez y empaste en la emisión, hay quien podría disentir en este hecho y prefiere distinguir acentos entre las cuerdas, pero una cosa es el acento y otra el color, técnicamente el trabajo del maestro malagueño apetece cuanto menos razonable máxime cuando llegados Va pensiero la idea practicada cobraba sentido hasta el punto de ofrecernos una lectura creíble y emocionante. No está demás señalar el buen sabor dejado en los concertantes que disemina Verdi a lo largo de los cuatro actos. Ya tenemos por tanto el primer pilar para reconstruir la temporada, aún nos quedan otros dos más.

La OFM no es un caballo cualquiera, como toda orquesta profesional espera el reto que lanza la batuta, no es una cuestión de emisión sino de un momento irrepetible donde haciendo música los atriles se hacen uno, y en ese sentido Díez Boscovich remató la faena desde el foso dictando una lección de pulso y tensión dramática. Plegó la Filarmónica,  coro y solistas, sobre una línea de trabajo sólida y convincente; la prueba más palpable lo apreciamos en la rotundidad de los bronces para acentuar la tensión dramática, la mudulación en las arias solistas y concertantes estableciendo líneas de fuerza entre atriles, cantantes y coro. En pocas palabras, la orquesta acompañó cuando debía y protagonizó en su momento como una pieza más dentro de la producción. En este punto señalamos otro segundo puntal.

Maribel Ortega y María Luisa Corbacho, Abigaille y Fenena junto a Luis Cansino compartirian el peso más importante del elenco solista. Elenco en el que hubo de todo, luces y alguna que otra matización como el movimiento en las tablas, en ocasiones poco claro. Ortega firmó un complicado rol con soltura vocal, generosa en la emisión y resuelta en las notas extremas. Corbacho se deja la piel en el escenario, sin importarle la plaza o el auditorio, brava como ella sola se despachó a Fenena y su habitual rotundidad. Por su parte, Luis Cansino completaba el triángulo dramático con oficio conviviendo interpretación e instrumento caracterizando así la redondez heróica de Nabucco. El bajo José Antonio García encarnando a Zaccaria  y el tenor Javier Agulló como Ismaele blindaron holgadamente sus papeles. No podemos concluir el apartado solista sin hacer mención al breve papel de Olga Bykova a la que esperamos ver trabajando en próximas propuestas en un encaje más sobresaliente, ha tenido su oportunidad y lo ha demostrado. Y finalmente, es en este apartado donde encontramos el último puntal sobre el que construir una temporada lírica creíble.

El lleno del teatro era del todo predecible, el público malagueño no es fácil de embaucar, había ganas e ilusión y como tal lo entendimos. Por nuestra parte hemos señalado los puntos, obvios por otro lado, para tomar en consideración la asfixia de la ópera en Málaga hasta hoy, una razón puramente política que tanto daño le ha causado artísiticamente. Si desde la gerencia del teatro se quiere apostar por el talento, el reseñado es con seguridad la fórmula para el éxito. Tenemos orquesta, coro y un amplio abanico de solistas nacionales y locales.








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