VI FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGUA. Zarabanda

9 07 2010

Antonio de Cabezón y su tiempo

Obras de: P. Sandrin, D. Ortiz, A. de Cabezón, J.Des Prez, L. de Narváez, N. Gombert, J. Arcadet, A. Willaert, Cancionero de upsala, J. de Cabezón, A. de Mudarra, T, Arbeau, D. Pisador, C. de Morales, J.Vásquez y M. Flecha.

Intérpretes: Laia Falcón, Begoña Díez, Fernando Paz, I. Yepes, Pere Ros, Alejandro Marías, Jorge Miró, Gerardo Arriaga y Rosa Rodríguez

Dirección: Álvaro Marías

Sala María Cristina, martes 06 de julio de 2010

Los intereses políticos, económicos, sociales e ideológicos que condujeron al desastre del imperio y el posterior aislamiento conducido por la depresión del siglo diecisiete, no hizo más que aumentar nuestro particular olvido alimentándose así nuestra leyenda negra, avivada por una dudosa bibliografía extranjera. Los males internos, la constante inestabilidad social y política que caracterizarían nuestra historia moderna llevaron al traste empresas como las de José de Gálvez de desmontar las inflamas con la creación del Archivo de Indias. En la actualidad, y gracias al esfuerzo de musicólogos e intérpretes como Jordi Savall o Álvaro Marías y su grupo Zarabanda, en el caso que nos ocupa, sale a la luz nuestra aportación a la historia de música y su influencia en las distintas escuelas europeas, a caballo entre el siglo quince y dieciséis, en pleno desarrollo del Renacimiento, coincidente con la hegemonía política de los Austrias Mayores.

Álvaro Marías y su grupo Zarabanda presentó, en la Sala María Cristina, un denso programa agrupado en seis bloques donde repasó la música de las distintas escuelas europeas, así como obras de compositores españoles coetáneos de Antonio de Cabezón, protagonista del concierto y de toda la edición del Festival de Música Antigua. Para la ocasión, Marías ha dispuesto un conjunto instrumental de cuatro flautas, tres violas de gamba, vihuela y continuo de clave y órgano, completando el grupo la soprano Laia Falcón, una voz muy ligera, con un registro agudo interesante a lo que se suma una dicción correcta con ciertas inflexiones dramáticas para enfatizar así la fuerza de las distintas piezas como la ensalada La guerra de Mateo Flecha “el viejo” cerrando el concierto o las pequeñas piezas seleccionadas del Cancionero de Upsala.

El Renacimiento marcó una vuelta al hombre propiciado por la regeneración de las artes y el redescubrimiento del mundo clásico, que en el caso de la música experimenta un nuevo impulso con el reconocimiento de los distintos compositores. En este contexto, de vuelta a lo clásico, a la reinterpretación, se desarrolla la producción de Cabezón, Morales o Des Prez entre otros. Zarabanda abordó un programa denso, lleno de contrastes, con obras para conjunto instrumental y solista, donde se reflejan las variaciones y recreaciones que sobre distintos temas realizaron aquellos maestros. A pesar de la frialdad de la primera parte del concierto, más bien floja, la segunda parte del mismo resultó mucho más empastada y afinada, destacando el bloque titulado El canto del Caballero donde apreciamos cómo un mismo tema es abordado por Pisador, Gombert o Morales, este último para el Kyrie de la misa del mismo nombre. En definitiva, una propuesta seria marcada por el rigor historicista de Zarabanda que pese a ciertos descuadres iniciales no empañó la apuesta por la memoria y la genialidad de las obras seleccionadas, en la que arranca cierta exigencia técnica del intérprete y evocadoras del intimismo preconizado por Erasmo.

Alejandro Fernández 07|06|2010

Alejandro Fernández 08|07|2010








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