CARLOS ÁLVAREZ VUELVE A LAS TABLAS

24 05 2012

RECITAL CARLOS ÁLVAREZ

Solistas: Bernardina del Pino, soprano

               Rubén Fernández-Aguirre, piano

Programa: obras Mozart, Délibes, Tosti, Gounod, Thomas, Luna, Turina, Alonso, Moreno Torroba, Giménez, Perez Soriano y Chapí.

Sala María Cristina, sábado 19 de mayo de 2012

 No llegaba el momento, y sin embargo ayer una Sala María Cristina, demiurgo de la lírica en nuestra ciudad, fue el testigo de la reaparición del barítono malagueño Carlos Álvarez, mereció la pena el esfuerzo. La sala de conciertos del antiguo conservatorio presumía llena rebosar de público malagueño, sensible a la trayectoria de Álvarez. El cantante malagueño acompañado de Rubén Fernández-Aguirre aparecía en el escenario para atacar una primera parte dedicada a la ópera quedando reservada la segunda parte del ansiado recital para nuestro género, la Zarzuela.

Varias son las razones que hacían especial el concierto de este sábado, por un lado, la más importante, se rompían casi cinco años de silencio, no en vano una infinita paciencia y el esfuerzo del día a día demostraron a un Álvarez con muchas metas que alcanzar aún. Y por otro, el descubrimiento de una voz insólita, privilegiada y llena de potencia. Una cantante joven, pero con la madurez justa para iniciar un ascenso que desde ayer reclamó la soprano Bernardina del Pino. La complicidad entre cantantes y acompañante marcaron la cercanía con el público de la casa y conseguir, de este modo, liberar al recital del habitual formalismo, aflorando el talento en su más alta expresión humana y artística.

Mozart y dos arias de Don Giovanni destaparon el concierto, en el aria Fin ch’andal vino aparece ese Álvarez sensible en el que cada nota se emite con una caricia empastada y limpia con ese particular toque aterciopelado y profundo, más ligero en La ci darem la mano, mítico dúo protagonizando para la ocasión el roll de Zerlina, Bernardina del Pino, que atacó en solitario la canción Les filles de Cadix, ejemplo de la tradición francesa como muestra su carácter ligero y seductor notas que delatan el amplio registro de la soprano malagueña, una voz maleable, plena en matices, algo tímida, aunque sentida en el escenario. El drama de los amantes de Verona centraron las dos piezas finales de la primera parte. Por un lado, la versión de Gounod y su Je Veuxvivre, donde del Pino brindó una versión nada reservada, virtuosa de la coloratura con esa nota final mantenida casi imposible que derrumbo la sala. Y finalmente, por otro, el Doute de la Lumiere, exigente con los solistas, a la que imprimieron carácter e intensidad, una página trabajada, tónica dominante de todo el concierto.

Luna, Turina o Moreno Torroba, fueron algunos de los apellidos imprescindibles de nuestro Género, protagonistas de una aún más interesante segunda parte. Cantares y la Canción del gitano mostraron al barítino seguro y cómodo con la lengua, que lejos del puro agrado redescubre muchas de las cualidades que lo han encumbrado como gran cantante. Otro de los momentos destacados arribó con el Duo Carolina-Vidal de Luisa Fernanda todo un juego de complicidades entre Álvarez y del Pino. Explosión de notas altas, del que aún resuena el agudo final mantenido de la soprano malagueña, resultó Me llaman la Primorosa de Giménez y Nieto, otro punto clave del recital que se cerró con Pérez Soriano y Chapí. Intensos aplausos dieron espacio a dos propinas encarnadas en La petenera para del Pino y La canción del olvido para Álvarez, punto y seguido de su regreso y final de un recital imborrable.

Alejandro Fernández 07|06|2010

Alejandro Fernández 21|05|2012





UNA TRAVIATA PARA OLVIDAR

19 03 2012

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TEMPORADA LÍRICA 11|12

14 03 2012

viernes 16|03 21:00h.   sábado 17|03 20:00h.

La Traviata

Ópera en tres actos de Giuseppe Verdi con libreto de F. M. Piave según la novela  La dama de las camelias de A. Dumas. Estrenada en el Teatro de La Fenice de Venecia, el 6 de marzo de 1853.

Coro y Orquesta Teatro Lírico d’ Europa

Producción Teatro Lirico d’ Europa

Solistas: Stanislava Ivanova, Orlin Goranov, Dobromir Momekov, Petya Stoeva, Tzvetomira Gitzova, Yuri Nikolov, Vladimir Hristov, Hristo Sarafov

Dirección general y escénica: Giorgio Lalov 
Director del coro: Yuri Nikolov
Director musical: Vasil Nikolov





HAENDEL DE FIN DE CURSO

2 11 2011

TEMPORADA LÍRICA 11|12
Acis and Galatea

Solistas: Diego Blázquez, tenor; Rebeca Cardiel, soprano; Ana Cristina Marco, mezzosoprano y Felipe Nieto, tenor.

Joven Orquesta Barroca de Andalucía

Miembros de la Capilla Renacentista y de la Escuela Superior de Canto de Madrid

Director: Miguel Ángel Alonso

Director musical: Michael Thomas

Teatro Cervantes, viernes 28 de octubre de 2011

    No hace tantos años que el cartel de la temporada lírica del principal teatro de esta ciudad, ejercía una notable atracción entre los aficionados al género, e incluso llegó a alcanzar cierto prestigio dentro del circuito nacional. De aquellos felices años, tan sólo queda el escenario del Cervantes, puesto que denominar “Temporada Lírica”al sinsentido inaugurado este fin de semana, se otea más cercano al despropósito que al recorte; más al esperpento que a un hábil ejercicio presupuestario, sencillamente un cachondeo. Básicamente se articulará en tres producciones, es decir: un montaje de jóvenes intérpretes, otro de compañía bajo coste y finalmente una producción escénica del Teatro Español que contará con la OFM y el Coro de Ópera de Málaga. En resumen, no será hasta el comienzo del mes de junio cuando el aficionado pueda sentarse con cierta garantía a disfrutar del género lírico. Sensu stricto, lo que han llamado temporada se reduce a la mínima expresión. Quizás sea el momento de decidir si merece la pena semejante payasada o seguir paladeando una obligada austeridad presupuestaria envenenada de una desesperante incapacidad.

            Puesta en escena reducida a su mínima expresión, con un escenario desnudo de elementos decorativos, tan sólo sugeridos por cierto juego de telones como el empleado en transformación de Acis en torrente. A pesar de la división de opiniones, la puesta de Esteban resulta original, aunque pueda ser tachada de oportuna, basta con visionar montajes o producciones recientes para despejar suspicacias o hallar inspiraciones. Destacar así mismo, el empleo del patio de butacas como un elemento más de la escenografía y que hace del espectador parte activa de la acción.

            Händel tuvo más cuerpo en las consideraciones del programa de mano, que en las propias tablas. Si recuerdan la actuación, en el mes de junio, del Venus y Adonis de Blow, por Archivo 415 para el Festival de Música Barroca, alguna de las consideraciones anotadas entonces bien podrían destacarse para el Acis and Galatea. No obstante, hubo mucha intención, altas dosis de interpretación y sentido musical, aunque por momentos ausentes, cuando no perdidos.

            En el plano vocal, el cuarteto solista presentaba unas voces de emisión reducida, de fraseo desigual, muy delicadas en puntos concretos pero en general algo planas, sin aparentes diferencias en cuanto al color o al timbre. Pese a todo, destacar el digno papel defendido por la mezzo Marco, frente a una dispersa Galatea defendida por Rebeca Cardiel. Los roles masculinos de Blazquez y Nieto compensaron con más intención que éxito la falta de cierta grandeza en la proyección vocal; virtuosismos aparte, hilar fino y delicado el repertorio barroco no es contrario a la solidez o rotundidad de los solistas. De igual modo, el conjunto orquestal, poco contribuyó a la credibilidad de este montaje, con abundancia de descuadres y un sonido opaco, aburrido e irreconocible, en una palabra, pura reproducción, aquello no sonaba a Händel, más bien a nada. La acústica del teatro remató la ejecución. Sería injusto no destacar entre tanta destemplanza el papel del coro formado para la ocasión por miembros de la Capilla Renacentista y de la Escuela Superior de Canto de Madrid, muy afinado, con una gran cuerda de bajos, pero sobre todo empastado y cuadrado a las indicaciones del director musical, lo mejor de la velada.

Finalmente, cierta desbandada general unido a tibios aplausos, justamente encendidos hacia el conjunto coral, dieron el punto y final a está primera representación de Acis And Galatea, que pecó más de académica que de gran espectáculo. Y este último lo protagoniza, en la actualidad, esa gran chapuza a la que se ha reducido la lírica en Málaga. ¿Debemos por tanto esperar nuevos tiempos? Juzguen y opinen ustedes mismos.

Alejandro Fernández 07|06|2010

Alejandro Fernández 30|10|2011





TEMPORÁDA LÍRICA 11|12

26 10 2011

ACIS AND GALATEA

Masque de G.F. Haendel con libreto de John Gay y adiciones de Alexander Pope, John Dryden y John Hugues.
Estrenada en Cannons (Edgaware), Londres, en 1718

Viernes 28|10 21:00h.  Sábado 29|10 20:00 h.

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Solistas: Diego Blázquez, Rebeca Cardiel, Felipe Nieto y Ana Cristina Marco
Joven Orquesta Barroca de Andalucía
Miembros de la Capilla Renacentista y de la Escuela Superior de Canto de Madrid

Dirección de escena: Gregorio Esteban
Director del Coro:  Miguel Ángel Alonso
Dirección musical:  Michael Thomas

*El “encuentro de pasiones enfrentadas” del oratorio profano de Haendel Acis y Galatea abre este fin de semana la XXIII Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga. Mitos, teatro dentro del teatro y el sustrato de una música celestial son los componentes de una obra maestra del género pastoral cuya acción se inicia en el mismo patio de butacas y se desarrolla entre éste y el escenario. La obra del compositor inglés, encuadrada a medio camino entre la ópera y el oratorio, se representará los días 28 y 29 de octubre con un elenco de voces jóvenes formado por Diego Blázquez (‘Acis’), Rebeca Cardiel (‘Galatea’), Felipe Nieto (‘Damon’) y Ana Cristina Marco (‘Polifemo’) y una producción que dirige en escena Gregorio Esteban y en el atril Michael Thomas. Completan el apartado artístico la Joven Orquesta Barroca de Andalucía y un coro formado por miembros de la Capilla Renacentista y de la Escuela Superior de Canto de Madrid al frente del cual está Miguel Ángel Alonso.

 El coro y los solistas reciben al público sentados en las primeras filas del patio de butacas. Representan a una compañía de ópera que está montando el Acis y Galatea en nuestros días, y que sufre en sus carnes el mismo carrusel de pasiones de la obra, una pieza que “no es una ópera, sino una masque, un oratorio profano, y que no está dramatizada como tal”, como dijo esta mañana Gregorio Esteban. “Es una obra de teatro en la que hemos encargado a Haendel que nos hiciera una música incidental”, comentó el director escénico para resumir la apuesta de una dramaturgia que ha ensamblado con la mencionada metateatralidad el conjunto de números aislados, en su mayoría metafóricos y repetitivos, que componen una trama básica en la obra original. Así, desplazando las fronteras entre realidad y ficción, haciendo que los actores sufren los arrebatos pasionales de sus personajes e implicando al público en dicho juego, Esteban montó un trabajo teatral inédito en el que tiene mucha importancia una iluminación muy especial que da muchos matices a una escenografía minimalista.

 Esteban, acompañado por los cuatro solistas, Michael Thomas y la directora-gerente del Cervantes, Charo Ema, presentó esta mañana en rueda de prensa el montaje sobre el mito recogido por Ovidio en sus Metamorfosis y desarrollado en la Sicilia clásica, y que según el crítico Arturo Reverter contiene “música sutil, arias ‘da capo’ y encantadoras evoluciones vocales que exigen un especial rigor estilístico”. Ema añadió que antes de la primera función (viernes a las 21.00 horas; la del sábado empieza a las 20.00) los aficionados podrán profundizar en la historia de la pastoral de Haendel y del montaje que verán a continuación con la charla Una noche de ópera. A las 19.00 horas en el Salón Rossini del Teatro Cervantes y con entrada libre hasta completar aforo desgranarán detalles de la pieza Michael Thomas, Gregorio Esteban, el musicógrafo José Luis Téllez y el profesor y crítico musical José Armenta.

 Extremadamente difícil de encuadrar, Acis y Galatea no es ópera, pero tampoco oratorio. En su época la denominaron ‘serenata’, ‘pastoral’, ‘pastoral ópera’ y hasta ‘masque’. Se considera, junto con Esther el antecedente de los oratorios de Georg Friedrich Haendel. Fue estrenada en un acto en 1718, posiblemente en un pase privado, aunque en 1739 se añadió el coro “Happy we”y se dividió en dos actos. Acis y Galatea es su primera obra dramática pensada y escrita totalmente en inglés y está compuesta sobre un libreto de John Gay (magnífica muestra de la poesía lírica inglesa) basado en las Metamorfosis de Ovidio.

 La historia de los amores trágicos de Acis y Galatea, un mito de la Sicilia clásica, figura entre los favoritos de literatos y músicos, como Lully, John Eccles y el mismo Haendel en una obra anterior en italiano, Acis, Galate e Polifemo, que coincide con ésta en un solo número y en la que el personaje de Damon no aparecía. Aquí, Haendel vuelve a la simplicidad primitiva del género pastoral prescindiendo de amaneramientos innecesarios. El compositor británico de origen alemán utiliza en la obra el aria ‘da capo’ de la ópera italiana y expone muchos sentimientos comparándolos con la naturaleza, con lo que refleja la búsqueda de la felicidad truncada por el destino.

 El argumento narra los amores de Galatea, de estirpe divina, y el pastor Acis, mortal. El cíclope Polifemo, enamorado de Galatea, mata a Acis, pero ella, ejerciendo el poder divino del que es partícipe, convierte la sangre que brota de las heridas de Acis en un manantial de agua cristalina que fluirá eternamente cantando su amor. En esta segunda versión del mito, Haendel añade un cuarto personaje, el también pastor Damon, además de un coro.

 “Se ha sido absolutamente fiel al texto y la partitura original. Las únicas libertades, de las que soy único responsable, han sido intercalar el dúo (nº8) entre Galatea y Acis en el coral (nº9) “Happy we” para conseguir un mayor efecto teatral, y la ‘osadía’ de mutar el personaje de Polifemo, rol para bajo en el original, por el de mezzo, arriesgando a sacrificar la riqueza del tremendismo de los graves masculinos en un determinado pasaje de deseo extremo, por los sinuosos y sugestivamente violentos graves femeninos. Práctica ésta por otra parte muy usual en la época, mediante la cual los personajes, ya fueran masculinos o femeninos, eran interpretados por hombres o mujeres y viceversa. Y esto se ha hecho teniendo en cuenta las extraordinarias cualidades de la cantante que asume el rol y el vuelo que cobra la historia al abrirse a otras dimensiones posibles del amor.

 Los elementos iconográficos de la obra están presentes de una manera no convencional, y así encontrarán: la naturaleza y sus elementos (prevalentemente el agua), el sol y los parajes a su sombra, la oscuridad y la ocultación, el deseo libre, los instintos no reprimidos, la monstruosidad y la violencia contenidas en la antigüedad clásica”.

*Texto de Gregorio Esteban, extraido de la nota de prensa remitida por el TC.





VENUS Y ADONIS EN LA CORTE INGLESA

8 07 2011

VII FESTIVAL DE MÚSICA ANTIGUA. OFM

Archivo 415 – Ensemble Barroco

Programa: Venus y Adonis, de J. Blow (Ópera en concierto)

Solistas: Cristina Bayón y Sara Rosique, sopranos y Jorge García, barítono.

Preparación vocal: Carlos Delgado

Dirección: Ángel Sampedro

 

Sala María Cristina, 05 de julio de 2011

Maestro y amigo personal de Henri Purcell, la obra del músico y compositor inglés John Blow, tuvo en la pasada cita con el Festival de Música Antigua una doble intención, por un lado la habitual mirada hacia la lírica del barroco y por otro destacar del abundante repertorio la única partitura que para género compuso Blow, su conocida Venus y Adonis. El mito de la diosa romana, creadora, fecunda, apasionada tuvo a partir del Renacimiento una nueva reinterpretación. Si a ello se une un nuevo espacio creativo como es el drama pastoril o masque, nos situamos en una de esas curiosas obras que no por breves llenas de originalidad y frescura. De este modo encontramos nombres como Pugnani, Antheil, Desmarest o el propio Blow que descubren en la diosa del amor una excusa para destacar los textos poéticos sobre los que se articulan sus masques.

En Venus y Adonis la fuerza del texto literario resulta la nota dominante, no sólo de esta partitura sino en general en toda la producción vocal o lírica del siglo XVII. La escuela italiana por su parte la enriquece a través de la depuración de las formas, la clara separación entre los elementos serios y cómicos así como la estilización del recitativo. Prueba tangible de esa búsqueda de un lenguaje musical propio que abandona el carácter meramente incidental, siendo su cara opuesta las grandes arias del dieciocho. No obstante, en la mascarada de Blow ya se aprecia ese interés por destacar el conjunto instrumental, tal y como constatamos en las danzas que recoge la partitura; motivos ajenos al texto utilizados para afianzar en el oyente ese ambiente bucólico, galante y sensual al que pretende transportar con la música.

Estructurada en un prólogo musical y tres actos donde se intercala varias danzas como la gavota del final del acto segundo, los integrantes del conjunto Archivo 415 bajo la dirección musical Ángel Sanpedro fueron los encargados de dar vida al drama pastoril escrito por el músico inglés. A ellos se sumaron las voces solistas de Cristina Bayón, Jorge García y Sara Rosique, junto con un grupo vocal al cuidado de Carlos Delgado. Con interés y altas dosis de paciencia acomodamos el trabajo expuesto por este joven conjunto, donde la intención pudo más que el sentido general de la interpretación, la búsqueda de un sonido propio, definido, y pleno de una sensibilidad que en líneas generales se mostró ausente. Se aprecia el trabajo previo, que en su audición apetece denso y falto de originalidad. Si esta idea, la trasladamos a las distintas secciones descubrimos aquellos flecos sobre los que se impone afianzar la versión.

Archivo 415 y su ejecución de Venus y Adonis mostró una línea falta de claridad, desordenada, con una lectura mecánica de la partitura carente de color o efectos. Este hecho lleva a que la masa coral, ya en si misma heterogénea, quedase solapada por el conjunto hispalense. Finalmente la propia acústica de la Sala María Cristiana evidenció esa falta de redondez o empaste. Respecto al trío solista destacar el esfuerzo de Sara Rosique, frente a una menos cercana Bayón. En conclusión, un concierto demasiado tibio, escasamente apegado a la solera de la música del barroco inglés.

Alejandro Fernández 07|06|2010

Alejandro Fernández 07|07|2011





ENLATADOS CONTRA ESPETOS O EL MAL DEL AVESTRUZ

15 06 2011

DESPLEGABLE CON LA PROGRAMACIÓN

 

 

Increíble pero cierto, a cuentas con la crisis, ese saco sin fondo donde cabe cualquier despropósito o quizás, tal vez, intransigencia, comienza la digestión de lo que ha de ser la Temporada de Abono de la OFM y Lírica en el Teatro Cervantes. Hubo un tiempo en el que existió cierta coherencia, imaginación y no pocas dosis de entrega a la hora de entrelazar ambas programaciones. La polémica está servida, con la presentación, en la mañana de ayer, de la nueva Temporada de Abono de la OFM; quince programas que toman el pulso al panorama sinfónico europeo. Propuesta atrayente, tanto por los directores invitados y solista, como las obligadas referencias al año Mhaler, o el cuatrocientos aniversario de la muerte de Tomás Luis de Victoria. Ese hilo atento y cuidado por el maestro Colomer, en contraste con la improvisación y el desconocimiento que destila la oferta para la próxima Temporada Lírica, suponiendo que eso sea una programación, hubiésemos preferido ópera en concierto a semejante disparate.

Desconocemos en qué punto queda la participación de los aficionados, empero está claro el uso y abuso al que viene siendo puesto a prueba, cuando culto y merecido unas, como plato único lentejas otras. La respuesta no es una sino muchas, al igual que los daños o las consecuencias en lo ya anunciado, comenzando por la falta de estilo en la filtración del despido del maestro Ramos, hasta ahora, director musical de la Temporada Lírica. Los recortes vienen de antes, con cierto sigilo, bien lubricado para que no duelan y hábilmente destilados como mal menor para garantizar la supervivencia de los ciclos.

Sería del todo injusto no reconocer la labor del maestro Colomer en la temporada a punto de concluir, o el acierto en la que nos llega. Pero intentar desmarcar OFM y Lírica raya el grado de sadismo, al que el director catalán es ajeno y mero espectador. No hay comparación posible al igual que no existe digestivo para tanta desconsideración. Flaco favor de quienes tanto ponderan las excelencia de la marca Málaga, cuando finalmente nos sirven enlatados radiactivos, como si fueran una gracia o un milagro de última hora. Definitivamente, llegando la Traviata guiri queda como alternativa unos buenos espetos en cualquier chiringuito del Palo. Una de las explicaciones al semejante desmadre, no es otra que una profunda insensibilidad a muchos años de esfuerzo, concesiones y renuncias con las que se ha engatusado a una formación de calidad como el Coro de Ópera de Málaga, al que definitivamente dan con las puertas en las narices y silencian con Bohemios. Sencillamente vergonzoso. La “Temporada Lírica” denota: univocidad, improvisación y ausencia de criterio, es más, se presumía ya sentenciada en los polvorones del diciembre pasado. Ni un triste flotador para algo que a todos unía y prestigiaba.

Hablar de Málaga ahora es poco más que contar un chiste frente al panorama lírico nacional, se abandona a su suerte al Coro de Ópera, procurando, al menos, salvar los trastos de la OFM, aunque contaremos, faltaría más, con una magnífica temporada de conciertos frente a una temporada lírica que llega en silla de ruedas, pensada para viajar al Villamarta o el Maestranza. Muy triste. El resultado no puede entendido sin una visión de conjunto, puesto que ambas temporadas han mantenido lazos muy estrechos y ahora apetecen divorciados. Aun así, asaltan dudas: ¿se mantienen el resto de ciclos? ¿es este el primer paso para desmontar el proyecto del auditorio? ¿dónde están los programas de mano? Y así un largo etcétera.

El empeño puesto por el maestro Colomer ha quedado ensombrecido por esta dolorosa polémica y no sería justo reconocer y comentar los quince programas propuestos. En primer lugar destaca la visión del panorama sinfónico actual, con especial atención al viejo continente. Una retrospectiva que viene de la mano tanto de compositores, solistas y directores invitados. Arrancamos con una monumental Tercera de Mahler enlazando con la Novena y La Canción de la Tierra en la temporada que ahora acaba, hasta llegar al imprescindible homenaje a Tomás Luis de Victoria en el especial de Semana Santa con Carmina Nova, protagonista tanbién del programa de Navidad.

Con relación a los solistas, destaca el equilibro entre la reconocida solvencia, avalada por por los principales sellos discográficos, y las obras seleccionadas, como el cuarto programa de abono en el que participarán el violín de Sareika o el prodigioso violonchelo de La Marca, para el noveno contaremos con una nueva vista de Javier Perianes. La lista de solista se completa entre otros con: las guitarras de Ricardo Gallén y Pepe Romero, la contralto Patricia Bardon, el violín de Graf Mourja o la voz del barítono José Antonio López.

Si destacados son los solistas, las batutas invitadas no lo son menos Jacques Lacombe dirigirá una Quinta de Prokofiev mientras que Ros Marbá se reserva la Del Nuevo Mundo de Dvorák, En Shao sorprenderá con su versión de la Sinfonía nº 5 de Tchaikovsky mientras que el maestro Colomer se reserva Los Planetas de Holst o el monográfico Beethoven.

La última pata de esta programación viene de la mano del propio repertorio, en el que se sigue apostando por la música del siglo veinte, habrá algún que otro estreno y no se descuida el repertorio clásico. En suma, una programación de altísimo nivel, sensible, estudiada, pensada en atraer tanto a antiguos como a nuevos abonados, y reforzadas con los encuentros con el maestro. Nada que ver con la mediocridad, ligereza y sin sentido de la Temporada Lírica, ya a la deriva o como diría Góngora: En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Alejandro Fernández 07|06|2010

Alejandro Fernández 14|06|2011





Temporada Lírica 10|11 Teatro Cervantes

31 05 2011

La Marsellesa

 viernes 03|06  21:00 h. sábado 05|06 19:30 h.

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Zarzuela en tres actos de Manuel Fernández Caballero con libreto de Miguel Ramos Carrión. Versión de Francisco Matilla.

Estrenada en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 1 de febrero de 1876.

Coproducción del Teatro Cervantes de Málaga, Ópera Cómica de Madrid y Coro de Ópera de Málaga

Producción musical del Teatro Cervantes de Málaga

Flora María Rodríguez

Magdalena Dietrich Ruth Rosique

La marquesa María Lourdes Benítez

Rouget de L´Isle Alejandro Roy

Renard Juan Manuel Corado

San Martín Francisco Sánchez

Orquesta Filarmónica de Málaga

Coro de Ópera de Málaga

Dirección de escena: Francisco Matilla

Director del Coro: Francisco Heredia

 

*María Rodríguez, Ruth Rosique, Alejandro Roy y Francisco J. Sánchez protagonizan la nueva puesta en escena de la obra de Fernández Caballero. La Ópera Cómica de Madrid y el Coro de Ópera de Málaga participan en una coproducción que se verá en el coliseo municipal el viernes 3 y el domingo 5.

 

La suma de esfuerzos del Teatro Cervantes de Málaga, la Ópera Cómica de Madrid y el Coro de Ópera de Málaga ha logrado la recuperación de una muy notable pero injustamente arrinconada zarzuela, La Marsellesa, de Manuel Fernández Caballero. La XXII Temporada Lírica del coliseo municipal de la capital de la Costa del Sol se cierra este fin de semana (viernes 3 y domingo 5; 21.00 y 19.30 horas respectivamente) con un montaje que dirige en el atril Lorenzo Ramos, que fiel a su política en la dirección musical del ciclo cuenta con un elenco íntegramente formado por voces españolas. María Rodríguez en el papel de ‘Flora’, Ruth Rosique como ‘Magdalena Dietrich’, Alejandro Roy como ‘Rouget de L’Isle’, Francisco J. Sánchez encarnando a ‘San Martín’, Juan Manuel Corado en el rol de ‘Renard’ y María Lourdes Benítez como ‘La marquesa’ son los solistas de la zarzuela, en la que también tienen pequeños papeles Francisco García, Luis López, Santiago García y Jesús Gómez. Francisco Matilla es el director de escena del montaje, cuya trama está basada en un episodio de la Revolución Francesa narrado con escasa fidelidad histórica, pero con gran teatralidad y chispa.

 

Lorenzo Ramos abundó esta mañana en la importancia de esta “restitución” o “recuperación”. “Es una coproducción nueva, el estreno en términos modernos de una obra que no ha sido tocada en el último siglo”, dijo el maestro de un montaje cuya idea viene de cuando en 2006 la compañía Ópera Cómica de Madrid, que dirige Matilla, la hizo en versión concierto. Ya en 2008 hubo un proyecto, fallido finalmente, de llevarla a escena con la batuta de Ramos, quien retomó la idea cuando empezó a dirigir la Temporada Lírica del Cervantes. En la rueda de prensa de presentación de La Marsellesa el maestro también valoró “la excepcional música” de una zarzuela que es casi ópera en su partitura, “que recuerda tanto al belcantismo como a Verdi, y que se asoma al género chico en momentos puntuales del coro”.

 

El director musical y el responsable escénico, acompañados por los solistas, la directora-gerente del escenario malagueño, Charo Ema, y Luis Tentor, representante del Coro de Ópera de Málaga, presentaron ayer en rueda de prensa La Marsellesa. En la relevancia artística de la obra de Manuel Fernández Caballero Ramos y la pertinencia de su reposición abundarán mañana jueves 2 de junio Ramos y Matilla en una charla con los aficionados. Los maestros desgranarán detalles y curiosidades musicales y escénicas en ‘Una tarde de zarzuela’, charla-coloquio dirigida a los melómanos y aficionados a la lírica. En la cita, a las 20.00 horas en el salón Rossini del Cervantes y con entrada libre hasta completar aforo, los presentes conocerán que en el XIX sí fue una pieza habitual del repertorio, sabrán cómo Matilla ha recortado el libreto (en verso) para que en lugar de las más de cuatro horas la representación se quede en poco más de dos, y escucharán al director escénico explicar cómo combina en el escenario la acción real con las imágenes proyectadas en una pantalla gigante.

 

La Marsellesa, una pieza en tres actos de Manuel Fernández Caballero con libreto de Miguel Ramos Carrión, se estrenó con gran éxito en el Teatro de la Zarzuela en 1876. El éxito fue tan grande que el final del acto primero se repitió tres veces y se programó enseguida en otras plazas. De hecho, la triunfadora obra llegó al Teatro Cervantes de Málaga en la misma temporada 1876-77 de la mano de la compañía de Francisco Arderíus. Así, la reposición de la obra de Fernández Caballero constituye un acontecimiento de primer orden dentro del panorama lírico actual así como una excelente forma de rendir homenaje a un notable autor español a través de uno de sus títulos musicalmente más ambiciosos.

 

Es realmente curioso cómo el argumento de una de las grandes obras de nuestro teatro lírico está dedicada al nacimiento del himno nacional francés y a su autor Rouget de L’Isle, víctima como tantos otros patriotas de la persecución revolucionaria. La Marsellesa ofrece una partitura extensa (veintitrés fragmentos musicales) con la particularidad de su cercanía a la ópera. La música se adapta con precisión al dramatismo de la trama, tanto en las escenas íntimas, en las que siempre brilló la gran inspiración melódica de Caballero, como en los grandes concertantes y números corales, llenos de pujanza y dramatismo. La frecuente presencia del famoso himno es introducida por el autor con singular maestría, subrayando situaciones escénicas muy dife-renciadas.

 

Por otra parte, el libreto de Ramos Carrión resulta realmente atractivo dado que la acción se desarrolla durante la revolución francesa. El libretista construye, alrededor de la figura de Rou-get de L’Isle, una historia de amor, celos, traición, intriga y abnegación que conforma un sólido melodrama. La presencia de escenas cómicas, heredadas del teatro clásico y habituales en el género, se insertan en el ambiente eminentemente dramático que preside la obra con sorpren-dente verosimilitud.

 

La Orquesta Filarmónica de Málaga en el foso colabora en el montaje, en el que el Coro de Ópera de Málaga, dirigido por Francisco Heredia, participa tanto en las tablas como en la coproducción.

*Nota de prensa facilitada por el gabinete de prensa del Teatro Cervantes

 





EL SECRETO DE REY O LA VOZ DE CANNICCIONI

21 03 2011
TEMPORADA LÍRICA 10|11

Il segreto di Susana / La voix humaine
Solistas: Isabel Rey, Javier Franco y Michele Canniccioni
Orquesta Filarmónica de Málaga
Director musical: Lorenzo Ramos
Teatro Cervantes, viernes 26 de noviembre de 2010
EL SECRETO DE REY O LA VOZ DE CANNICCIONI

 

            Pocos días después de la presentación de la Temporada Lírica por el maestro Ramos, pudimos compartir con este un largo café en el que hablamos de los proyectos en marcha para el Coliseo malagueño. Por aquel entonces, en el Cosí de Ramos y en la puesta en escena del programa doble, de la segunda cita de la temporada, que hemos podido disfrutar este fin de semana, trascendía por encima de todo, la apuesta por una serie de voces escogidas dentro de la primera línea del panorama lírico . Este hecho en si ya justifica la figura del director español al frente de la Temporada en el coliseo malagueño, y si alguna duda flotaba entorno a su dirección artística, ha quedado saldada con la pasada puesta en escena del más que recomendable programa doble Wolf-Ferrari con Il segreto di Susana y Poulenc con La voix humaine.
            Dos creaciones contemporáneas estéticamente opuestas aunque entrelazadas para la ocasión a modo de cara o cruz de la comedia y el drama, del amor o los celos, de la pasión o el abandono por José Luis Castro, director de escena. Obras que en sus discursos ahondan en planteamientos musicales nada cercanos puesto que El secreto, de Wolf-Ferrari, destila cierto wagnerismo aderezado por la agilidad cómica de la ópera italiana, mientras que La voix de Poulenc se adentra en la unicidad de texto y música, de la línea vocal y de la propia orquesta como elementos dramáticos.
            Isabel Rey defendió con soltura y agilidad el rol de Susana en el intermezzo escrito por Wolf-Ferrari. La soprano valenciana disfruta un registro que se antoja en uno de sus mejores momentos, prueba de ello es el personaje que empequeñece a fuerza de una voz limpia y nada disfrazada apoyado en un sentido innato de la interpretación, no es de extrañar que de esta guisa, la participación de Javier Franco fuera más discreta. Por su parte Michelle Canniccioni ofreció una lección de canto difícil de olvidar tanto en técnica como en gusto, descubriendo un matiz en cada frase, unido a unas sobradas tablas para defender el personaje en los más de cuarenta minutos que permanece en solitario, apoyada por los maestros de la OFM más acertados en la segunda propuesta que en la lectura hecha de El Secreto.
            Gracias a la apuesta de cuatro entidades, en las que se incluye el teatro Cervantes, hemos disfrutado de una puesta en escena que roza la genialidad tanto por los recursos como por la idea de continuidad sobre la que se asientan estas dos pequeñas óperas.
Alejandro Fernández 07|06|2010

Alejandro Fernández 14|03|2011





NUEVAS VOCES PARA UN NUEVO COSÌ

30 11 2010

TEMPORADA LÍRICA 10|11


Così fan tutte (ossia La scuola degli amanti)

Ópera bufa en dos actos de Wolfgang Amadeus Mozart con libreto de Lorenzo da Ponte.

Solistas: Saioa Hernández, Angélica Mansilla, Francisco Corujo, Enrique Sánchez-Ramos, Sonia de Munck y Felipe Bou.

Orquesta Filarmónica de Málaga

Coro de Ópera de Málaga

Director musical: Lorenzo Ramos

Teatro Cervantes, viernes 26 de noviembre de 2010

Aparentemente ingenua y desenfada, loca y a veces imposible nos llega el Cosí de Mozart, en la lectura del maestro Ramos, para la apertura de la nueva temporada lírica el pasado viernes. Una ópera cómica, que tras el disfraz burlesco encierra todo un ideario, así como una crítica social del momento no exenta aún de polémica. Mozart y da Ponte personifican en los seis solitas las caricaturas de ciertas personalidades de la época, y que el paso del tiempo ha ido ensombreciendo a favor de la depuración de ese doble sentido que encierra cada nota de la partitura. Desde este punto, las posibilidades escénicas se multiplican al servicio de la trama argumental, como así lo ha entendido Curro Cáceres que enfatiza en cada cuadro el sentido irónico, mordaz y aleccionador de esta ópera. Cáceres, según las exigencias dramáticas de la historia, traspasa el escenario e implica al público del patio de butacas, todo ello sin pecar en el exceso o restando identidad al elenco protagonista. En este sentido, el director de escena ubica a los efectivos corales en los proscenios potenciando así el protagonismo tanto de los solistas como el grupo de figurantes.

Lo visto y escuchado la pasada noche es una muestra y a la vez un estado de la cuestión del panorama lirico nacional. En primer lugar, llama la atención la apuesta sobre seguro que el director musical hace sobre el elenco solista, por otro lado tónica dominante desde su debut en el Cervantes. Y en segundo, el ya consabido recorte presupuestario, que con pataleo o sin él, está beneficiando el feliz descubrimiento de nuevos valores. Aun así, la virtud está en el equilibro entre las tablas de los ya consagrados y la alternativa a los nuevos valores.

La consecuencia directa de esta línea de trabajo no es otra que la puesta en valor de un conjunto de voces, con nombre propio, que son el legado de aquellas otras grandes figuras que llegaron a traspasar nuestras fronteras. No hay modo si deseamos decir algo en el universo de la lírica. De esta forma, el gran premio no es otro que sorprendernos ante la seguridad, el brillo y el color de voces como la de Saioa Hernández, gran protagonista de la noche junto a una Sonia de Munck que encarnó a una creíble Despina, siendo también una de las voces más aplaudidas de la representación, toda una revelación, una voz de timbre generoso, muy ligera y una técnica bien aprovechada. El trío femenino lo cerraba la mezzo Angélica Mansilla, plena en el registro medio de colocación y fraseo sobresaliente.

Por su parte, los oficiales enamorados estuvieron defendidos por Francisco Corujo y el barítono Sánchez-Ramos que a las sobradas capacidades vocales complementaron con una desenvuelta presencia en la escena. Más desigual fue el papel desarrollado por Felipe Bou en un rol sensiblemente mejorable desde el punto de vista vocal, francamente destemplado en el trío con las hermanas ferraresas del primer acto. Como ya viene siendo habitual la participación del Coro de Ópera al frente de Francisco Heredia fue la guinda de este interesantísima puesta en escena.

El comienzo no ha podido ser mejor, lo realmente triste es ahora el desprecio y el menoscabo que viene sufriendo la temporada lírica, evidenciando de este modo el daño que están ejerciendo los gestores culturales responsables.

Alejandro Fernández 07|06|2010

Alejandro Fernández 29|11|2010

 








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